1203716

por Pep Gimenez

Al principio la comedia adolescente no era un género muy apreciado en el cine: estaban todas esas películas de jóvenes bailando, inocentemente, en las playas y con cameos de viejas glorias de las pantallas, o musicales que recordaban la época de oro del rock ´n´ roll con tupes e historias de amor que harían enrojecer a Belle and Sebastian…Todo comenzó a cambiar gracias a “American Graffiti” (1974) de George Lucas (una primera aproximación al mundo adolescente sin caer en tópicos y estereotipos) y “Desmadre a la Americana” (John Landis, 1978) con su humor salvaje y juerguista…Sin embargo, era necesario que apareciera alguien capaz de dotar a la comedia adolescente de humanidad y de crear personajes que fueran más allá del joven salidorro o la chica florero.

La importancia de John Hughes en la comedia de finales del siglo pasado es fundamental: introdujo la melancolía de películas como “El Apartamento” (Billy Wilder, 1960) en las historias de amor entre jóvenes, descubrió a una nueva generación de actores que representaba la época de los 80 de manera realista (Molly Ringwald, Matthew Broderick…) y describió como nadie la angustia adolescente antes de que el Grunge hiciera suyo parte de su discurso… Además películas como “La Chica de Rosa” (1986) o “El Club de Los Cinco” (1985) acabaron siendo una influencia fundamental en diversos cineastas (Kevin Smith, Judd Apatow).

Gerardo Santos Bocero, autor de “La Leyenda del Luchador Borracho” (Diábolo Ediciones, 2014), repasa la vida y carrera del director en “John Hughes. El Eterno Adolescente”, detallando su paso por la revista National Lampoon (mítica publicación que fue clave para el nacimiento del “Saturday Night Live”) donde, a su vez, escribió el relato “Vacation´58”, la historia que desembocaría en el guion de su primer éxito “Las Vacaciones de una Chiflada Familia Americana” (Harold Ramis, 1983). Pero es en el análisis de muchas de sus obras maestras, donde el libro consigue capturar el espíritu del cine de John Hughes y explicarnos todo lo que realmente significo su irrupción en el panorama cinematográfico de aquellos años:

Porque nunca se ha visto un relato sobre la construcción de una amistad como el que se consiguió en “El Club de Los Cincos”; al mismo tiempo que, gracias a “Todo en un Día” (1986), nos invitaron a vivir los últimos momentos de una juventud que navega entre el optimismo de un futuro brillante (Ferris), y el horizonte gris del que sabe que no va a hacer nada importante con su vida (Cameron)…John Hughes también fue capaz de coger todas las neuras hormonales de la comedia adolescente y colocarla delante de nosotros, de esa forma “La Mujer Explosiva” (1985) fue la película que le pegó una necesaria bofetada a todos los Porky´s de aquellos años…

Las películas sobre quinceañeros evolucionaron y crecieron debido a la aportación de John hughes: en sus películas sus protagonistas no eran meros arquetipos de los chavales de la época sino que se podían encontrar múltiples lecturas en sus actos: John Bender (Judd Nelson) podía ser un abusón y un rebelde, pero en su interior se escondían suficientes miedos para poder descubrirnos a un chico mucho más frágil de lo que aparentaba. Mientras que Brian Johnson (Anthony Michael Hall) se nos presentaba como el típico nerd inadaptado, aunque, al final, acababa revelándose como el personaje más fuerte del quinteto protagonista del mítico film de 1985.

Pero en el libro también se indica la gran importancia de Molly Ringwald; no solamente fue la gran musa del director (siendo fundamental en el concepción de películas como “La Chica de Rosa”) sino que también fue responsable de la transformación de los personajes femeninos en la comedias adolescentes: los temores e ilusiones que rodean a Andie Walsh o Samantha Baker las alejan de las típicas chicas floreros que esperan impacientes a su príncipe azul, y, además, las convierten en fascinantes retratos de la juventud de aquellos años.

Aunque “John Hughes. El Eterno Adolescente” también realice la, importante, función de analizar la filmografía del director de “La Pequeña Pícara” (1991) a partir del éxito de “Solo en Casa” (una época, desgraciadamente, menos interesante que su producción en los 80), no hay ninguna duda de que Gerardo Santo Bocero ha conseguido plasmar en sus páginas el espíritu de películas como “Dieciséis Velas” o “Todo en un Día”, y ha sabido transmitirnos las razones que incluyen a este valioso cineasta dentro del grupo de los grandes maestros a la hora representar las ilusiones, miserias y sueños que viven en las relaciones humanas…Por ejemplo, en su análisis de “Mejor Solo Que Mal Acompañado” (1987) se respira autentico amor por el que es, posiblemente, uno de los mejores comedias melancólicas que ha dado el Séptimo Arte: solo hay que ver su escena final para reconocer la gran humanidad que encerraba el cine de John Hughes.

3 Películas herederas de las aventuras de Ferris Bueller:

“Ya no puedo esperar más” (Harry Elfont y Deborah Kaplan,1998)

Pequeña joya a reivindicar que se estrenó justo antes del éxito de “American Pie” (Chris y Paul Weitz, 1999). La última fiesta antes de la graduación servirá para que sus protagonistas intenten llevar a cabo todo aquello que han deseado hacer: declararse a la chica que le gusta, vengarse del abusón o perder la virginidad. Durante el trayecto aprenderán algunas lecciones sobre lo que les espera en la vida adulta, y de paso experimentarán los últimos momentos de adolescencia…Cameron Fry hubiese sonreído de felicidad al ver las desventuras de estos chavales.

Adventureland (Greg Mottola, 2009)

Greg Mottola ya había conseguido (con ayuda de Seth Rogen y Evan Goldberg) acercarse al mundo adolescente, con la sensibilidad propia de John Hughes, gracias a “Superbad” (2007), una versión alocada de “La Odisea” con adolescentes que se han llamar McLovin (y con uno de los planos finales más tristes que nos ha regalado el género). Pero fue con “Adventureland” donde consiguió captar el espíritu del cineasta nacido en Michigan: una historia de amor situada en los 80 que sustituye el mundo del instituto por un parque de atracciones, donde las canciones de la época son importantes al igual que en títulos como “Todo en un Día”, y donde descubrimos a un Jesse Eisenberg trasformado en una versión indie de Anthony Michel Hall.

Promoción Fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012)

Declaración de amor a la comedia adolescente de los 80, sobre todo a “El Club de Los Cinco”, aunque también encierra una pequeña crítica a esa obsesión que últimamente vive nuestra sociedad por reivindicar, de manera constante, la nostalgia (Pop) de tiempos pasados. “Promoción Fantasma” es un claro ejemplo de que el cine español también se puede acercarse a la juventud con las mismas ideas que defendió John Hughes. Y de paso nos brindó estupendas actuaciones de excelentes actores cómicos (Alexandra Jiménez, Carlos Areces).

Anuncios