Jann Wenner 68000-21a

por Pep Gimenez

Rolling Stone es posiblemente una de las piezas claves para entender la cultura de finales del siglo XX, a través de esta publicación se filtró toda la revolución de dos décadas (los 60 y los 70): John Lennon, Bob Dylan, los textos de Hunter S. Thompson, las drogas, Mick Jagger…Y, para bien o para mal, reunió (y empaquetó) los principios básicos de la contracultura para que esta pudiera ser disfrutada por un público mayoritario. Ahora se acaba de publicar Sticky Fingers. La vida y la época de Jann Wenner y la revista Rolling Stone de Joe Hagan (Neo-Sounds / Neo Person), en cuyas páginas se repasan las hazañas y contradicciones vitales del creador de la revista, Jan Weener. En Fahrenheit 77 nos hemos puesto en contacto con Ainhoa Segura, quien se ha encargado de la traducción del libro en nuestro país; con ella hemos hablado sobre las luces, y las sombras, que rodean a esa leyenda editorial que sigue siendo Rolling Stone:

Te has encargado de la traducción de Sticky Fingers. La vida y la época de Jann Wenner y la revista Rolling Stone. ¿Cómo ha sido la experiencia de sumergirte en el universo de, posiblemente, la revista cultural más importante de finales del siglo XX?

Por un lado, muy laboriosa, ya que tuve que documentarme muchísimo; y por otro, quizá precisamente por eso, muy interesante. Esta biografía no solo hace un recorrido por la vida de Jann Wenner y la historia de la revista Rolling Stone; también es una crónica de la vida cultural, social y política de EE. UU. (y en cierto sentido, de Occidente) durante la segunda mitad del siglo xx y los primeros años del xxi.

Leyendo el libro me ha parecido ver en Jann Wenner una figura muy contradictoria: es un personaje fundamental de la contracultura, pero casi todo lo hizo por su obsesión con escalar socialmente y estar rodeado de celebrities, y dio oportunidades a talentos como Cameron Crowe o Annie Leibovitz, aunque, en numerosas ocasiones, casi llevó la revista a la bancarrota. Se podría decir que es un hombre brillante pero con multitud de sombras en su historial ¿no?

Efectivamente, eso es lo que se desprende del libro. Joe Hagan lo describe como un arribista con muchos complejos y pocos escrúpulos para el que todo era un negocio, empezando por la propia contracultura.

Mientras su mujer, Jane Wenner, es su contrapunto perfecto: elegante, refinada pero con cierto aire melancólico, parece un personaje de una gran novela americana. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de ella?

Su negativa a aceptar que su matrimonio había terminado. Cuando Jann Wenner llevaba ya diez años con Matt Nye, con el que se acabaría casando, ella veía su relación como una locura temporal e incluso llegó a comentarle a una amiga: «Cuando esta tontería de la homosexualidad se le pase, volveremos a estar juntos».

Rolling Stone fue, posiblemente, el medio que más apostó por el nuevo periodismo. Dos de sus grandes representantes escribieron para la revista. Si tuvieras que elegir, ¿con quién te quedarías, con Hunter S. Thompson o con Tom Wolfe?

Con Tom Wolfe.

Sorprende la cantidad de críticas muy duras que en su día hicieron a discos que hoy están considerados obras maestras. ¿Crees que en Rolling Stone se quería aportar cierta  objetividad al mundo de la prensa musical o por el contrario solo buscaban crear polémicas y controversias con los músicos?

Más que polémica, por lo que se cuenta en el libro, aunque los críticos de Rolling Stone disfrutaban de cierta autonomía, en muchas ocasiones, el tratamiento que los artistas recibían en la revista dependía de los gustos de Jann o de la relación personal que tuviera con ellos. Por ejemplo, con Paul Simon tenía una relación pésima, por lo que en la revista ignoraban su trabajo o lo vapuleaban. También recuerdo que sentía una gran antipatía por los grupos de Los Ángeles y no perdía la ocasión de ridiculizarlos en Rolling Stone. Sin embargo, a Mick Jagger o a Bono, entre otros, los idolatraba y eso se veía reflejado en lo que publicaba sobre ellos.

Sin duda, una de las grandes figuras que destacaron en Rolling Stone fue Annie Leibovitz. Ella creó para la revista muchas de sus portadas más icónicas. ¿Qué fotografías o trabajos suyos te han impactado más?

La fotografía en la que aparece Yoko Ono con vaqueros y jersey negro, tumbada boca arriba y John Lennon desnudo a su lado, abrazándola y dándole un beso en la mejilla. Por la imagen en sí misma y por el momento en que se tomó, la mañana del 8 de diciembre de 1980, el día que Lennon fue asesinado.

A pesar de ser una revista marcadamente contracultural, y que apostaba por la modernidad, en su interior guardaba bastantes casos de homofobia (Hunter S. Thompson) y de machismo y misoginia (la frase que suelta Joe Eszterhas en una reunión y que hoy sería motivo de escandalo). ¿Eso nos puede dar a entender que las intenciones revolucionarias de Rolling Stone podían ser solo pura fachada?

No sé si Rolling Stone pretendió alguna vez ser revolucionaria a ese nivel. Si el machismo y la homofobia siguen estando a la orden del día, hace cincuenta años eran la norma. El hecho de que el propio Jann escondiera su homosexualidad es muy significativo. La revista no dejaba de ser un producto de su época.

Jann Wenner era, sobre todo, un gran fan de los músicos: en el libro se destaca la relación (llena de altibajos) que tuvo la revista con Bob Dylan, los Beatles (más concretamente con John Lennon y Paul McCartney), y los Rolling Stones. Creo que estos últimos son los que mejor han aprovechado sus apariciones en la publicación ¿no?

Creo que Mick Jagger es el que mejor ha sabido manejar a Jann Wenner y utilizarlo para su propio beneficio. Por supuesto, Wenner también se aprovechó de él, y aunque llegó un momento en el que, como alguien dice en el libro, no se sabía quién se aprovechaba de quién, yo creo que Mick Jagger siempre tuvo la sartén por el mango. Esa es, al menos, la sensación que me dio al traducir el libro.

En el libro se puede observar cómo la trayectoria de Rolling Stone también parece estar ligada a las drogas: desde el optimismo de la contracultura hippie y el LSD de finales de los 60, a la aparición de la cocaína en los 70 coincidiendo con una época de crisis en la revista (su traslado a Nueva York, unos contenidos cada vez más alejados de la música y el rock ´n´ roll). ¿Se podría decir que Rolling Stone fue la primera publicación que hizo de las drogas uno de sus principales motores y obsesiones?

Sin duda, durante una época, la vida de Jann, como la de muchos trabajadores de Rolling Stone, estuvo dominada por la cocaína, pero no estoy muy segura de que eso se pueda calificar de «motor», ya que casi acaba con la revista.

¿Crees que una revista como Rolling Stone (por lo menos su primera etapa) podría surgir en la actualidad?  

Aunque parece difícil que hoy en día pudiera surgir una publicación tan innovadora en tantos aspectos, quiero pensar que sí. Lo contrario me parece muy triste.

Fotografia portada: Baron Wolman / Getty.

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