9788417059187

por Juan Carlos Pinto

James Rhodes nos abría una ventana en su pasado libro, “Instrumental” (Blackie Books, 2015), a vida marcada por los abusos infantiles. El descarnado relato de un superviviente, una persona herida que lucha día tras día en búsqueda de un poco de paz. En Instrumental somos testigos de primera mano de los esfuerzos cotidianos que una víctima de la pederastia necesita para sobrevivir. En palabras de James Rhodes, por fortuna muchos de nosotros ni siquiera seremos capaces de imaginar de lo que nos está hablando, pero no podemos obviar que lo que tiene que decir es algo importante, muy importante. No se puede mirar para otro lado cuando se tratan este tipo de situaciones y James consigue una victoria enorme al ser capaz de narrar todos estos episodios con una prosa fluida, cercana y por momentos hilarante. Instrumental ayudó a un sinfín de personas, víctimas de abusos o no, fue un libro inspirador y casi sin pretenderlo se convirtió en uno de los mejores libros de autoayuda de nuestro tiempo, como también hiciera el maravilloso “Cosas que los nietos deberían saber” (Blackie Books, 2009) de Mark Oliver Everett.

“Fugas” sin embargo es un viaje más introspectivo, no tanto un relato vital y de superación como su libro anterior, sino más bien un diario mental  de su cotidiana existencia. Si bien en Instrumental éramos testigos de distintos pasajes de su vida, de momentos remarcables que tuvieron profundo efecto en el autor, en Fugas somos más bien compañeros de viaje de una mente atribulada. James Rhodes nos hace partícipes de primera mano de todo el torrente de emociones, pensamientos autodestructivos, miedos y fantasías que atraviesan su mente diariamente. Es un libro más de reflexiones que de situaciones. En esta segunda entrega el nexo con España ocupa una parte importante y es que no en vano Instrumental fue uno de los libros más vendidos en el país. Todo esto conlleva un incesante flujo de invitaciones, charlas, conciertos, entrevistas, apariciones en televisión con sus correspondientes estancias en la capital. Lejos de parecer una historia de triunfo, “Fugas” es un ejercicio de honestidad, un diario de sanación, un vehículo para exteriorizar todo el dolor y desasosiego que acompañan al autor desde su infancia.

Al igual que “Instrumental”, “Fugas” no es un libro fácil, es incluso más visceral y explícito, menos pendiente de la moraleja esperanzadora y más centrado en la búsqueda de dominación de los demonios internos, el sabor de boca que nos dejará será distinto, menos novelado, más inmediato. De lo que no cabe duda es de la capacidad de James Rhodes para transmitir consuelo a todo aquel que se acerca a sus libros, a la ayuda que obtenemos a través de sus líneas para relativizar todos los problemas de nuestra existencia y al mismo tiempo para darles su justa importancia y no sentirnos culpables porque nuestros problemillas de primer mundo nos quiten horas de sueño y nos reconcoman la cabeza durante el día. Por fortuna existen libros como Fugas que nos ayudan a pisar el freno en algún momento del día y a encontrar un poco de comunión con el dolor que nos rodea y por supuesto, con lo bello también.

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