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por Pep Gimenez

Existió una época, antes de que internet lo devorara todo, en el cual conocer nuevos y excitantes grupos era una tarea que navegaba entre el romanticismo y lo titánico. Se podían encontrar algunos diamantes entre los videoclips que emitía la Mtv, o en las páginas de Rockdelux o Ruta 66. Pero si de verdad uno quería descubrir música que le enamorase, o sorprendiera, tenía que recurrir a aquellos fanzines donde podían hablarle de bandas, y escenas culturales, situadas más allá de cualquier territorio.

Uno de esos fanzines que ayudaron a ampliar nuestra cultura y mitomanía musical fue Tremolina, en cuyas páginas se hablaron de grupos tan diferentes como Altered Images, Felt, Hello Cuca, TCR o Los Romeos; pero también del inmortal cine de Preston Sturges o la tele de los 90 (“¡Al salir de clase!”). Además en su interior se respiraba una verdadera pasión por escenas musicales como el Donosti Sound, o grupos surgidos en países tan diferentes como Grecia o Japón.

Sin embargo, dos de los puntos culminantes de la historia del fanzine fueron los números que dedicaron a las escenas musicales de Glasgow y Olympia: gracias a esos especiales muchos pudieron conocer, y constatar, la grandeza de grupos del calibre de The Pastels, Beat Happening o bandas pertenecientes a distintos sellos (K Records, Kill Rock Stars); incluyendo, además, sendos casetes donde varias formaciones realizaban versiones: Los Recreativos (“Nothing To Be Done”), El Escalope canta al Tremolina (“No me toques el bikini”), Penelope Trip (“She Always Cries on Sunday”), Hansen and Greten (“Painted Eyelids”)

Otro número especial que hay que destacar es el dedicado a John Hughes, cuyas películas dignificaron el cine de adolescentes presentado personajes creíbles, y dejándonos escenas inolvidables protagonizados por Molly Ringwald o Matthew Broderick. Entre sus páginas no solo encontramos certeros análisis de grandes films como “Todo en un día” o “El club de los cinco”, si no también repasos a la música que suena en cada uno de ellos, y acertadas reflexiones sobre la inmensa calidad del cine de John Hughes comparado con las pelis de adolescentes actuales.

Libros Walden ha recopilado los 15 números de Tremolina, y nos brinda la oportunidad de redescubrir el verdadero espíritu de los fanzines, gracias, sobre todo, a un libro repleto de ingeniosos textos y amor por el mejor pop underground.

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