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por Guillermo Beltrán

Este pasado fin de semana llegó a nuestras carteleras el último capítulo del Universo Cinematográfico Marvel; en esta ocasión centrada en el primer súper-héroe negro de la historia del cómic americano, Pantera Negra. Por ese motivo, y como viene siendo habitual en los últimos años, la editorial Panini Cómics ha aprovechado tan destacada fecha para lanzar una gran cantidad de material protagonizado por el rey de Wakanda. De esta manera, han llegado a las tiendas una serie de volúmenes que recorren prácticamente todas las etapas de la trayectoria de T’Challa como héroe en solitario. Por ello, aprovechamos para hacer un repaso de cada uno de estos tomos que acaban de ver la luz, así como de la serie regular que desde hace un año y medio viene publicándose en grapa.

                                                                                                                                                         SCLAM163_0
Marvel Gold. Pantera Negra 1: La furia de la Pantera 

Pantera Negra hizo su primera aparición en 1966 dentro del número 52 de la colección de Los Cuatro Fantásticos, cuando la Primera Familia aterriza por accidente en el, hasta entonces, desconocido país de Wakanda; un auténtico oasis de paz y desarrollo tecnológico escondido en mitad del continente Africano. A partir de entonces T’Challa se convirtió en un secundario de lujo con apariciones esporádicas tanto en la serie antes mencionada, como en la cabecera protagonizada por los Vengadores; llegando a formar parte de los Héroes Más Poderosos de la Tierra. Durante unos cuantos años se mantuvo en un discreto segundo plano que limitaba el desarrollo pleno de su personalidad.

Esto cambió en 1973, cuando el guionista Don McGregor se hizo cargo de “Jungle Action”; una serie que hasta entonces presentaba genéricas aventuras selváticas de exploradores y héroes caucásicos, que llegaban para salvar a la ingenua población nativa. Con McGregor a los mandos, Pantera Negra acaparó las páginas de la publicación que narraría su retorno a las tierras de Wakanda, donde deberá defender su derecho al trono ante un pueblo que lo considera un traidor. Con esta premisa el autor desarrollará una fantástica epopeya que se saldrá del formato de capítulos auto-conclusivos que imperaba por aquel entonces, para desparramarse a lo largo de los 13 números que darían forma a la espectacular saga “La furia de la Pantera”. En estas páginas encontraremos una fascinante oda a la locura desenfrenada; dinosaurios enloquecidos, hombres mono o lagartos rencorosos que asaltan las aldeas, amén de algunos personajes secundarios que serán imprescindibles en el devenir de Panera Negra. Así conoceremos a Ramonda, la madre adoptiva y apoyo incondicional de T’Challa; su lugarteniente W’Kabi, la cantante estadounidense Monica Lynne como el interés amoroso del protagonista o el villano Erik Killmonger, que se convertirá en uno de sus antagonistas más peligrosos. Lo novedoso de la propuesta de McGregor residía en su firme apuesta por recorrer la experiencia negra. En una época en la que las reivindicaciones y la lucha por los derechos civiles de la población afroamericana estaban es su máximo apogeo, el guionista ofrecía unas tramas que no dudaban en trasladar a las viñetas la violencia y la tensión que se respiraba en las calles. En esta primera etapa todos los personajes, tanto héroes como villanos, son de raza negra; profundizando así en las raíces de la cultura africana de la nación que le servía de marco. Para el siguiente arco argumental que completaría la etapa de McGregor, Pantera Negra volvía a Estados Unidos para enfrentarse con el Ku Klux Klan, remarcando así la proximidad entre la actualidad y las viñetas que siempre ha caracterizado a la Casa de las Ideas.

La etapa de McGregor acabaría repentinamente tras la cancelación de “Jungle Action” dejando inconclusa la historia de “La Pantera contra el Klan”; sin embargo, nuestro héroe iniciaría una nueva etapa ya bajo la nominación de “Pantera Negra”. Esta nueva colección correría a cargo del gran Jack Kirby, co-creador de Pantera Negra junto con Stan Lee, y que acababa de regresar a Marvel tras su periplo en la Distinguida Competencia. El retorno del Rey Kirby venía condicionado por una absoluta libertad creativa que se vería claramente reflejada en las nuevas correrías de T’Challa. Kirby propuso un planteamiento más cercano al género de aventuras, con tintes de ciencia ficción, en el que Pantera Negra se embarcaría en la búsqueda de misteriosos objetos de gran poder místico, lo cual le llevará a enfrentarse a enemigos de lo más variopinto. En este momento el guionista y dibujante prefería no tener en cuenta prácticamente ningún aspecto de la continuidad del Universo Marvel, dando la sensación de que se trataba de un héroe aislado. Más allá de que no aparezca ningún otro personaje conocido de la editorial, esta dinámica se remarca en la brusca transición con respecto a las historias firmadas por McGregor, las cuales ignora por completo. El primer volumen de “Pantera Negra” finalizaría con la misma premura que lo hizo “Jungle Action”, cuando Jack Kirby abandona Marvel para embarcarse en el mundo de la animación al mismo tiempo que, el no siempre bien ponderado, Jim Shooter se hacía cargo de la dirección editorial. El empeño de Shooter por cerrar los frentes abiertos de las dos etapas protagonizadas por el rey africano, se vería reflejado en la publicación de los tres últimos números de la serie escrita por Kirby y una pequeña historia de tres partes publicada en “Marvel Premiere” a modo de conclusión de “La Pantera contra el Klan”. El tomo se completa con una aventura compartida con Tormenta, incluida en el número 100 de la serie “Marvel Team-Up”; lo que unido a una excelsa recopilación de extras y textos explicativos, hacen de este tomo una compra imprescindible para todos aquellos que quieran conocer de primera mano los inicios en solitario del héroe africano.

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Marvel Héroes. Pantera Negra de Christopher Priest 1 

Saltamos de la convulsa década de los 70’s, a la no menos agitada década de los 90’s; al menos en cuanto a Marvel se refiere. En esta época, la editorial había puesto en marcha la iniciativa “Marvel Knights”, una arriesgada apuesta para tratar de insuflar aires renovados a las cabeceras menos comerciales del sello. Para ello, reunieron a los más brillantes y prometedores dibujantes y guionistas del cómic independiente americano, a los que dieron la oportunidad de trasladar su enfoque, más adulto y urbano a personajes muy carismáticos pero que empezaban a notar un marcado agotamiento. Tras los éxitos conseguidos con Daredevil y el Castigador, llegaba el turno de recuperar la figura de Pantera Negra.

El encargado de esta nueva colección sería el escritor afroamericano Christopher Priest, un autor que en su juventud ya había pasado por títulos como “El Halcón”, “Power Man & Puño de Hierro” o “Ka-Zar”, aunque sin demasiada continuidad. Para iniciar con el rescate del serial, Priest traslada a T’Challa al corazón de Nueva York. Aquí nuestro héroe iniciará una ardua investigación que le llevará por los bajos fondos de la ciudad, en pos de resolver un asesinato de una joven, al mismo tiempo que limpia su imagen y la de Wakanda. Mientras tanto, aprovechando la obligada ausencia del monarca, un estrafalario reverendo llamado Achebe toma el control del país africano gracias a un funesto pacto con Mefisto. A partir de aquí seremos testigos de los esfuerzos de Pantera Negra por recuperar su trono usurpado, en una trama que se irá complicando a medida que el rey depuesto se acerque al verdadero responsable en la sombra de todas sus desdichas. Además del tono adulto y urbano de las tramas pensadas por Priest, destaca la introducción de varios elementos que enriquecerán para siempre el universo que rodea a Pantera Negra. Por una parte descubriremos a las Dora Milaje, las Adoradas, una suerte de esposas en prácticas cuya verdadera finalidad, además de mantener el delicado status quo entre las diferentes tribus que forman Wakanda, será la de eficientes guarda espaldas del mandatario. Por el otro lado tendremos la figura de Everett Ross, un patoso burócrata del gobierno Estadounidense que, con el deber de facilitar la estancia de T’Challa en suelo americano, se verá arrastrado en contra de su voluntad por todas y cada una de las aventuras emprendidas por el monarca. Este personaje funciona a dos niveles, como narrador subjetivo que nos acompaña a través de las andanzas del héroe, y como alivio cómico al verse involucrado en una tarea que claramente le supera, siendo el saco de todos los golpes.

Resulta particularmente interesante la forma en el que el autor nos va presentando la cadena de acontecimientos, a base de pequeños capítulos que saltan atrás y adelante en el tiempo, adelantando sucesos que cobrarán sentido a medida que avancemos en la lectura; muy al estilo de las primeras películas de Quentin Tarantino, especialmente “Pulp Fiction”. Precisamente, el guionista no escatima en adornar la narración con divertidos elementos deudores del pulp y la black explotation setentera, rebajando así la severidad de un personaje que lleva hasta las últimas consecuencias sus obligaciones como rey de Wakanda. El relato está marcado por un afilado y corrosivo humor negro que permite asimilar con mayor facilidad la serie de giros, traiciones y conspiraciones a las que deberá enfrentarse nuestro héroe. Asimismo, se agradecen las pequeñas intervenciones estelares de personajes clásicos de la serie como Ramonda o Monica Lynne, así como de algunos de los justicieros más famosos de la editorial como Hulk, el Capitán América, Luke Cage o el Halcón, ya que ayudan a establecer con definición la escala de valores en la que se mueve T’Challa; primero su país, luego los demás. El apartado gráfico de esta etapa es igualmente brillante. En los primeros números nos encontramos con el sofisticado y preciosista estilo de Mark Texeira, bastante alejado de lo que uno suele esperar de un cómic de súper-héroes, pero que logra un gran impacto visual. La parte final corre a cargo de un Sal Velluto más tradicional, pero igualmente efectivo a la hora de transmitir el ambiente sucio y denso por el que se mueven los personajes. En definitiva, un volumen imprescindible para adentrarse en la etapa moderna de Pantera Negra. 

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Marvel Collection. Pantera Negra 1: ¿Quién es Pantera Negra? 

Entramos en el siglo XXI de la mano del guionista Reginald Hudlin, un autor fogueado en Hollywood que daba el salto al cómic para narrar las nuevas aventuras de Pantera Negra. Hudlin nos presenta una Wakanda idílica, libre de las guerras tribales que asolan el resto del continente africano y que gracias a los avances tecnológicos derivados del vibranium y al gobierno justo y firme de los Reyes Pantera, ha conseguido resistir todos los intentos de conquista extranjera a lo largo de la historia, hasta llegar a conformar una de las sociedades con mayor nivel de vida del mundo.

Sin embargo, la aparentemente inexpugnable Wakanda sigue siendo el objeto de deseo de muchos que quieren abalanzar sus garras a sus riquezas. Por un lado tendremos al gobierno de los Estados Unidos, a la cabeza de las potencias occidentales, que se siente algo incómodo ante la postura aislacionista de T’Challa y quiere mejorar su posición en el mercado del valioso metal wakandés. Del otro, aparecerá uno de los villanos clásicos de la cabecera, el traficante Klaw, quien se aliará con el dictador de la vecina Niganda para iniciar una invasión a gran escala que le permita hacerse con el control del vibranium y, de paso, acabar con Pantera Negra de una vez por todas. Para ello se valdrá de la ayuda de otros famosos delincuentes de Universo Marvel como Rino, el Caballero Negro, Batroc o el Hombre Radioactivo; juntos lograrán poner contra las cuerdas la resistencia de Pantera Negra y su pueblo.

Tras esta historia que sirve como acertada alegoría de la intervención de Estados Unidos en Irak, el guionista nos ofrece una serie de aventuras más breves en las que veremos algunas de las consecuencias del evento “Dinastía de M”, un cruce con la serie protagonizada por la Patrulla X, en el que detendrán a un científico loco que ha liberado en África un grupo de bestias mutantes que aterrorizan a la población local; para acabar con un relato en el que Pantera Negra se enfrentará a un ejército de vampiros con la inestimable ayuda de Luke Cage, Blade y Shang-Chi. 

Podríamos considerar este volumen como un episodio menor en comparación con los tomos anteriores, pero el buen hacer de John Romita Jr. en el dibujo del primer arco argumental, y una narración general que no baja el ritmo de la acción trepidante y las luchas encarnizadas, acaban haciendo de esta colección un pasatiempo realmente entretenido. 

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Pantera Negra de Ta-Nehisi Coates (Grapa) 

Acabamos el repaso de las lecturas dedicadas a Pantera Negra con la serie regular que actualmente edita Panini mensualmente en el formato preferido por los aficionados a las aventuras pijameras. Con vistas al lanzamiento de la película que acaba de estrenarse en nuestro país, y la creciente importancia que ha ganado el personaje desde su estelar aparición en Civil War dentro del UCM, la Casa de las Ideas decidió relanzar una vez más la serie protagonizada por el héroe negro preferido en Wakanda. El elegido para dar forma a este nuevo volumen sería el periodista y poeta Ta-Nehisi Coates, una de las voces afroamericanas más importantes de la literatura de EEUU de los últimos años.

El autor toma el encargo con la responsabilidad de crear una historia relevante y atractiva que ponga en primera línea a un personaje que nunca ha llegado a tener una trayectoria realmente estable. Para ello desarrolla un contexto en el que representar la lucha entre el poder establecido y la tradición frente a la revolución y la modernidad. Coates nos introduce en una Wakanda rota, dividida por las recientes tragedias sufridas por un pueblo que en poco tiempo vio como primero Thanos y luego Namor (como pudimos ver aquí) destruían sus ciudades sin que el Rey Pantera pudiera hacer nada por evitarlo. Ante estos hechos, delicado equilibrio entre las diferentes tribus que permitía mantener la paz en Wakanda ha saltado por los aires y la guerra civil es inevitable; incluso las siempre fieles Dora Milaje dudan ya del liderazgo de T’Challa y forman su propio frente de empoderamiento y liberación feminista. En estas circunstancias la posición del rey es sumamente delicada ya que deberá enfrentarse al mismo pueblo que juró defender para tratar de evitar una escalada de violencia que acabe con toda la nación. Bajo esta premisa el autor nos ofrece una particular forma de encarar el género súper-heroico, dando mucho más empaque al conflicto geopolítico en el protagonista es incapaz de vislumbrar un enemigo concreto, sino que deberá resolver los problemas utilizando toda su astucia, dejando los poderes en un segundo plano. Al mismo tiempo, Coates va cocinando una rica mitología que bebe del legado de McGregor y Priest y que expande desde la organización social de Wakanda hasta el plano puramente espiritual. 

La narración, al ofrecer una multitud de frentes abiertos de forma simultánea, resulta un tanto dura y complicada cuando la lectura se realiza de un mes para otro, sin embargo de forma continuada gana muchísimos enteros, ya que hasta los más mínimos detalles tienen un impacto capital en los sucesos que vendrán a continuación. El aspecto gráfico, primero a cargo de Brian Stelfreeze y luego obra de Chris Sprouse, raya lo exquisito, mostrando con crudeza toda la majestuosidad del país africano y el abismo al que parece que está abocado.

Esta etapa que, en principio estaba pensada como una serie limitada de 12 números para acabar convirtiéndose en una serie abierta, supone un potente y refrescante acercamiento al universo de Pantera Negra en particular; pero también al cómic heroico en general, dando como resultado una de las cabeceras más interesantes y fascinantes de la Marvel actual.

Portada: Jack Kirby

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