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por Guillermo Beltrán

Desde su primera aparición en el ya clásico “The Invincible Iron Man #55”, Thanos se mostró como uno de los villanos más temibles y poderosos del Universo Marvel. Su gusto por la destrucción y su falta de lo que los humanos llamamos sentimientos, lo convierten en un duro adversario que hará todo lo posible para realizar sus funestos planes, sin importar a cuantos enemigos o aliados se lleve por delante. En más de una ocasión hemos visto como el Titán Loco ha estado a punto de extinguir toda la existencia, ya fuera mediante las Gemas del Infinito en la saga “El Guantelete del Infinito”, el Cubo Cósmico o reuniendo un pequeño ejército para destruir su planeta natal. Por el camino ha dejado a no pocos personajes deseando acabar con su vida, ya sea por justicia o por venganza. Así nos encontramos con Thane y Nébula, hijos de Thanos; su hermano, Zorro Estelar o Campeón, un Primigenio del Universo. Juntos formarán un heterodoxo equipo ligado únicamente por su común odio hacia Thanos y que está dispuesto a borrarle del mapa para siempre. 

El guionista Jeff Lemire nos presenta a un Thanos bastante debilitado tras los sucesos ocurridos en Mundo Batalla durante las Secret Wars, llegando a ser capturado por los Ultimates en el preludio de Civil War II. Durante su ausencia, el trono que ostentaba como gobernante del Cuadrante Negro ha sido usurpado por uno de sus antiguos colaboradores; esto lleva al Titán a reclamar lo que es suyo y planear su venganza contra todos los responsables de su actual situación. Al mismo tiempo, veremos como sus enemigos van organizándose para provocar su caída definitiva. Lemire coloca a Thanos en el centro de hasta tres conspiraciones distintas que el titán resuelve no sólo a base de puro músculo, sino haciendo gala de sus capacidades como estratega. Vemos a un Thanos en su momento más bajo privado de aliados, con un poder muy mermado y casi sin resquicios para la esperanza; sin embargo, logrará poner en serias dificultades a todos aquellos que osen enfrentarse a él. Aparte de las secuencias de acción y batallas ineludibles en el cómic super-heróico, el autor reserva espacio para desarrollar el trasfondo de los personajes, haciendo especial hincapié en la malsana relación entre los miembros de la familia Thanos. Este planteamiento nos permite comprender, e incluso compartir, las razones de Thane, Nébula y Zorro Estelar para asesinar a Thanos. Por otra parte, el relato está salpicado por una serie de entrevistas a testigos del poder y la locura de nuestro protagonista, en una suerte de parodia de las películas documentales, que ayudan al lector a conocer un poco mejor su turbio pasado y su retorcida personalidad; al mismo tiempo que suponen un alivio cómico en el que descansar entre peleas y conspiraciones. Otro de los puntos importantes en el desarrollo de la aventura por parte del autor, reside en la utilización de recursos narrativos que en los últimos años casi habían desaparecido del cómic americano. Así vemos como Lemire hace uso de un narrador omnisciente para explicarnos fuera de cámara las sutilezas de la trama o recurre a los casi extintos bocadillos de pensamiento. Todo ello, unido al tono épico que empapa el relato, hace que este cómic respire la magia y el carisma de las aventuras narradas por la Casa de las Ideas en los 70’s y 80’s. “El regreso” de Thanos recupera además toda una colección de personajes que llevaban años olvidados y que siempre parecieron algo infra-utilizados, con lo que se muestra como el vehículo perfecto para hacerles justicia. 

El apartado gráfico de esta serie es absolutamente sublime. El dibujante Mike Deodato consigue crear un asombroso ambiente de decadente space ópera. Con un increíble uso de las texturas y los detalles, el artista plantea unas viñetas sucias y densas que sientan como un guante al tono de la historia marcado por Lemire, al mismo tiempo que apabulla al lector con imágenes de cruda belleza. Resultan especialmente acertados los diseños de armaduras, naves espaciales y artefactos tecnológicos que nos traen a la mente alguno de los mejores momentos del cine de ciencia ficción. En otro orden de cosas, Deodato hace gala de un tremendo pulso narrativo que permite que la lectura fluya ágil, haciendo de las escenas mayor acción una experiencia vibrante y absorbente. 

En este tomo tenemos la mezcla perfecta del talento de Jeff Lemire, uno de los guionistas americanos más sorprendentes de la actualidad, y la capacidad artística de un excelente dibujante como Mike Deodato; dando lugar a una de las historias más adictivas y sorprendentes publicadas por Marvel en los últimos tiempos.

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