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por Pep Gimenez

La década de los 80 posiblemente fue la época dorada del cine de entretenimiento: mucho antes de que todas las películas se transformaran en trozos de franquicias a las órdenes de multinacionales, mucho antes de que las comedias románticas se lobotomizaran, y, por supuesto, mucho antes de que los films para adolescentes se convirtieran en una sucesión de descerebrados con las hormonas por las nubes…Existió un cine que llegó al gran público emocionando y fascinando a su audiencia, y que, con el paso de los años, ha acabado resultando ser muy importante a nivel cultural y social.

La periodista Hadley Freeman (The Guardian, Vogue) se zambulle en el corazón del mejor cine de los 80 para reivindicarlo, y el resultado es uno de los libros más divertidos y adorables que se han hecho sobre la cultura de aquellos años. “The Time of My Life” (Blackie Books, 2017) coge la famosa canción de “Dirty Dancing” para erigirse como un necesario manifiesto sobre el auténtico valor de películas como “Magnolias de Acero”, “La Chica de Rosa”, “Los Cazafantasmas” o “Regreso al Futuro”, un cine mucho más revolucionario, contestatario, intimo, pasional y feminista de lo que muchos prejuiciosos críticos siempre han creído.

La autora utiliza su espléndido sentido del humor para certificar los grandes avances que supuso el cine producido en los 80, sobre todo comparado con los films actuales: personajes femeninos muchos más interesantes, y fuertes, que las protagonistas de la mayoría de insulsas comedias románticas estrenadas durante los últimos años; además de cintas que, al contrario, que los productos de Judd Apatow, llenos de personajes viviendo en una especie de continua adolescencia, si saben representar la amistad masculina de una forma madura y convincente (el gran ejemplo que nos muestra el libro es esa obra maestra de la comedia, y del arte en general, llamada “Los Cazafantasmas”).

Hadley Freeman articula una defensa del valor feminista que tuvo el cine de aquella época: “Magnolias de Acero”, “Armas de Mujer”, “Tootsie”“Dirty Dancing” o “Hechizo de Luna” fueron películas que aportaron interesantes ideas sobre la feminidad, la situación de las mujeres en la sociedad y la sexualidad femenina; y que desgraciadamente hemos visto muy pocas veces en películas actuales. Por otra parte personajes como los interpretados por Molly Ringwald en “La Chica de Rosa” o Meg Ryan en “Cuando Harry encontró a Sally” siguen siendo grandes muestras del inmenso talento de cineastas y escritores como John Hughes o Nora Ephron.

En sus páginas también se reivindica la importancia de actores como Bill Murray, Steven Guttenberg, Dan Aykroyd y, sobre todo, Eddie Murphy, mucho más que una de las primeras estrellas afroamericanas en triunfar en el mundo del cine: gracias a sus éxitos taquilleros allanó el camino para que, más tarde, otros compañeros pudieran triunfar en Hollywood; sin Eddie Murphy grandes estrellas actuales de la talla de Denzel Washington o Will Smith no hubieran disfrutado de una gran carrera cinematográfica.

Hadley Freeman también añade a sus textos unas cuantas divertidas listas sobre escenas, canciones y momentos destacados del cine de los 80… ¡Si hasta se incluye una, muy necesaria, enumeración de películas imprescindibles de Steven Guttenberg!, toda una muestra del excelente sentido del humor de un necesario libro que reivindica, por fin, el lado más humanista, y revolucionario, de una maravillosa época para el cine de entretenimiento.

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