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por Guillermo Beltrán

Con este tomo, que supone el número 15 de la colección con la que ECC Ediciones está recuperando la serie al completo, entramos en la recta final de “Hellblazer”. El reputado guionista Peter Milligan (The Extremist, X-Statix, The Eaters), se hizo cargo de las historias del ocultista detective John Constantine, desde el número 250 de la serie hasta su final en el 300. En ese momento, tanto el autor como el personaje se hallaban en un momento en el que estaban plenamente afianzados en el mundo del cómic, por lo que no existía la necesidad de dar un toque concreto a la serie y el escritor inglés ya había desarrollado un estilo muy reconocible con una personalidad muy marcada. Esto dio lugar a unos guiones creados con total libertad, en los que el autor pudo contar la historia que él quería, al ritmo que mejor creyó conveniente.El tomo comienza con una historia corta titulada “La maldición de Navidad”, un entretenido relato en el que se homenajea al clásico navideño de Dickens, en relación con una maldición insertada en el discurso navideño de la Reina de Inglaterra. A continuación tenemos “Costra”, un arco argumental de tres números en el que verdaderamente comienza el viaje que Milligan ha preparado para Constantine. El autor nos presenta a Phoebe, una médico con la que John mantiene una relación y a la que intentará mantener al margen de los peligros a los que habitualmente debe enfrentarse. Este interés amoroso y sus esfuerzos por evitar que corra el mismo destino que el resto de personas que se acercan a Constantine, será uno de los ejes sobre los que se muevan estas primeras historias narradas por Milligan. El relato comienza cuando en el pecho de Constantine aparece una extraña y dolorosa costra de origen desconocido. Mientras Phoebe intenta explicar científicamente la procedencia de este mal, el ocultista recurre a la ayuda de Julian, un antiguo demonio babilónico que se oculta tras la forma de una adolescente de aspecto gótico. Julian le suministrará un remedio que retrasará la expansión de la enfermedad, pero que tendrá para nuestro héroe un coste inesperado. Constantin encuentra el germen de su infección; sin embargo, Phoebe también se verá afectada por la costra, lo que llevará a nuestro protagonista a alejarse de ella para protegerla. “Enganchado” es el siguiente arco en el que veremos a un Constantine arrepentido de haber acabado con su relación con Phoebe. John intenta recuperar el afecto de la doctora por todos los medios, hasta que se ve obligado a recurrir a una poción de amor que le ofrece Epiphany Greaves, alquimista e hija de un peligroso hampón de la mafia. En esta historia vemos una faceta diferente del detective, la del enamorado sin remedio, aunque fiel a esa esencia de tipo cínico y sin escrúpulos que hará lo que sea necesario para conseguir sus deseos. De esta forma tenemos a un Constantine que no duda en usar la poción sobre Phoebe para doblar sus deseos en contra de su voluntad, y sobre Julian de quien necesita tomar el ungüento con el que trató la costra del arco anterior, y al que ahora es adicto. Como consecuencia de todos estos chanchullos, Julian desarrollará una obsesión insana por el mago, al que hará pagar arrebatándole la vida a Phoebe. En los siguientes capítulos, Constantin intentará resucitar a Phoebe con la ayuda de Epiphany; sin embargo el hechizo saldrá mal, dejando a la alquimista en estado comatoso. Esto hará que el mafioso padre de Epiphany tome represalias, obligando a nuestro protagonista a introducirse en la mente de la joven para devolverle la consciencia.

El volumen se completa con la historia especial “House of mistery”, centrada en las truculentas actividades de Julian, y con la novela gráfica “Entradas oscuras”; una obra de más de 200 páginas escrita por el novelista Ian Rankin y dibujada en un sobrio y efectivo blanco y negro por Werther Dell’Edera. La obra cuenta cómo un magnate de la televisión convence a Constantine para que les ayude con un reality que se encuentra en emisión. En él meten a 6 chicos jóvenes en una casa con el objeto de atormentarlos y darles continuos sustos mientras buscan una misteriosa habitación oculta que les valdrá ganar el concurso. El problema viene cuando la casa comienza a formar parte de la historia y comienza a acosar con sus propios medios a los habitantes, lejos del control de los productores que pedirán ayuda al ocultista. El propio John acabará entrando a formar parte del concurso para descubrir qué está pasando. Esta historia sigue la tradicional estructura del género negro de la “habitación cerrada”, muy al estilo de “Diez negritos” de Agatha Christie, que nos presenta a una serie de interesantes personajes y gracias a una serie de giros argumentales, dejará al lector con la boca abierta.

El dibujo corre a cargo del dibujante italiano Giuseppe Camuncoli, que ejercerá como artista principal en esta etapa, y de Simon Bisley, quien se hará cargo de las ilustraciones en los dos últimos números de la serie que recoge este libro. El estilo de Camuncoli, con un trazo grueso cercano al “cartoon”, desarrolla a la perfección el tono lúgubre que suele acompañar a las historias de Constantin pero, además, refleja estupendamente el cambio de etapa que representan los nuevos guiones de Milligan. Por su parte, Bisley hace gala de un dibujo de carácter hiperrealista, lleno de fuerza y visceralidad, que aporta a la atmósfera una pátina sucia y decadente que sienta a la perfección a la historia que está narrando.

En conclusión, la etapa de Milligan al frente de Hellblazer no podría haber comenzado de mejor manera. Historias con fuste, que mantienen el pulso y el interés en todas sus páginas y dejan al lector con ganas de más, a las que acompañan unos resultados gráficos inmejorables. Un volumen que disfrutarán tanto los fieles seguidores del mago de Liverpool, como aquellos que se asomen por primera vez a las aventuras de John Constantine.

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