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por Guillermo Beltrán

Mira, un cómic que se llama “Cómo hablar con las chicas en fiestas”, seguro que se trata de una comedia que enseñe a los muchachos los secretos del cortejo y las técnicas amatorias. Además el dibujo es muy colorido y claro, el protagonista es un chaval con aire despistado y salen muchas chicas guapas y jóvenes; entonces esto va a ser una historia ligera en la que el protagonista aprende a relacionarse con el género opuesto. Un momento, ese Neil Gaiman, ¿de qué me suena? “American Gods”, “Sandman”, “Stardust”… vaya, entonces es probable que la cosa se vuelva rara… Pues sí, amigos míos; ni siquiera una cosa tan, aparentemente, inofensiva como intentar ligar en una fiesta, escapa de las garras de este escritor, que ha hecho de su asombro su seña de identidad. 

“Cómo hablar con las chicas en fiestas” es la adaptación en formato cómic de un relato corto que escribió Gaiman en el año 2007, galardonado con el premio Locus. La narración parte de una premisa sencilla; dos jóvenes amigos, Vic y Enn, uno seductor implacable y el otro tímido y apocopado, van en busca de la casa donde se va a celebrar la fiesta de su amiga Alison. El caso es que Vic no recuerda la dirección y acaban metiéndose en el primer lugar donde escuchan música. Desde luego, allí no está Alison ni nadie que conozcan; sin embargo la casa está llena de chicas guapas, así que deciden disfrutar de la fiesta de todas formas. Pronto Vic encuentra a la damisela que gozará de toda su atención, así que Enn deberá volar en solitario para vencer sus miedos y lanzarse a entablar conversaciones con alguna de las invitadas. Tras una serie de torpes intentos de seducción, nos damos cuenta de que estas chicas no son precisamente convencionales, rayando peligrosamente el límite entre la tierna rareza y la locura aterradora. Incluso para Enn, a pesar de ser esclavo de sus hormonas y de su poco conocimiento de la psicología femenina, toda esta situación tiene tintes demasiado extraños. De pronto, el guión de Gaiman da un dramático giro con el que una historia que, hasta el momento, parecía de lo más costumbrista, acaba por transformarse en una aventura onírica de ciencia ficción. Así nos encontramos con un trasfondo que se mueve entre teorías sobre los sueños, poesía, planetas lejanos y cisnes catatónicos; todo ello mezclado con sutil delicadeza junto con los turbios cambio de humor por parte de estas misteriosas chicas, consiguiendo crear momentos que consiguen inquietar tanto al lector como a los protagonistas. 

Si bien el guión de Gaiman es un dechado de originalidad y elegancia, el dibujo ejecutado por los dibujantes brasileños Fábio Moon y Gabriel Bá, no se queda a la zaga. Ya conocíamos las excelencias de sus pinceles gracias a su soberbia novela gráfica “Daytrippers” (ECC Ediciones), con lo que tal vez el impacto de la belleza con el que suelen resolver sus viñetas sea menor. Sin embargo, de no ser por ese trazo claro y perfecto y el asombroso colorido que consiguen plasmar con las acuarelas, el peculiar imaginario que el guionista intentaba desarrollar en estas páginas no habría brillado con la misma fuerza y esplendor. Estos hermanos desarrollan un excelente juego con la luz, mediante tenues cambios en la iluminación y el la calidez del color, con el que transmiten a la perfección la progresiva transformación atmosférica del relato.

Ya que nos encontramos ante un relato tan especial, con ese refinado gusto por la abstracción y lo poético, y que goza de una belleza tan peculiar, es de agradecer el mimo y cuidado con el que Planeta ha realizado este lanzamiento. Con un formato bastante grande para disfrutar al máximo de los hermosos dibujos de Moon y Bá; de tapa dura con sobrecubiertas en papel poroso, el objeto final presume de un acabado brillante que realmente hace justicia a una obra tan singular.

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