MARVEL HC. X-23 INOCENCIA PERDIDA-Portada

por Guillermo Beltrán

Para aquellos que siguen habitualmente las historias del Universo Marvel, el nombre de Laura Kinney no resultará en absoluto desconocido. En la última década la hemos podido ver, con apariciones más o menos esporádicas, en colecciones como Los Nuevos Mutantes, X-Force y, finalmente, como la nueva Lobezna tras los eventos que sucedieron tras la muerte de Logan; contando con su propia cabecera tras la re-configuración de las últimas “Secret Wars”. Sin embargo, será gracias al reciente estreno de la película “Logan” cuando el personaje acapare la atención del público general. No deja de resultar apropiado que sea una película la que ponga a X-23 en el punto de mira, ya que, al igual que ocurrió con Harley Quinn, Laura Kinney no tiene su origen en las páginas de un cómic sino en una serie de TV. La primera vez que veríamos a este clon de Lobezno sería en la segunda temporada de “X-Men: Revolution”; aunque pronto, gracias al atractivo de su carácter agrio y desengañado, fue incorporada a las filas de las peripecias mutantes en papel. 

“Inocencia perdida”, la historia que recoge este tomo, es la primera de las dos mini-series que narraban las aventuras en solitario de Laura, marcándola como un personaje a tener en cuenta en el devenir de la historia reciente de la Casa de las Ideas. Esta serie, limitada a seis números, nos cuenta el origen de X-23. Años después de que Logan escapara del programa Arma X, la organización criminal HIDRA sigue intentando reproducir los resultados del proyecto a partir de una muestra de ADN que lograron conservar del mutante de las garras de adamántium. Tras 22 intentos frustrados de clonación, la doctora Sarah Kinney encuentra una solución; para que el clon sea viable debe ser femenino. La doctora se verá obligada a ofrecer su propio vientre como medio de gestación, creando unos fuertes lazos afectivos con X-23 que se oponen a los crueles métodos de condicionamiento utilizados por HIDRA para hacer de la niña la asesina perfecta. A pesar de que, en principio, la nueva mutante muestra unas habilidades extraordinarias y la frialdad emocional adecuada para servir al propósito para el que fue creada, enseguida saldrán a la luz los conflictos internos de la consciencia de la pequeña.

En esta saga los autores desarrollan una suerte de homenaje a “Arma X”, la mítica historia creada en los 80’s por Barry Windson-Smith, donde veíamos como Lobezno conseguía el adamántium que recubre su esqueleto. Aquí, a parte de comenzar el relato donde lo dejó Windson-Smith, se nos muestran gran cantidad de guiños y paralelismos que conectan la historia de Laura Kinney con la del mutante canadiense. Al igual que en la obra original, los conflictos morales y el retrato psicológico de los personajes son los aspectos que cobran el mayor protagonismo de la narración. Con puntuales momentos de acción, en los que Kyle y Yost nos muestran con brío y agilidad las fantásticas habilidades de X-23 para el asesinato, serán las escenas más reposadas, donde exploran la personalidad de la joven y de aquellos que la rodean, los momentos más interesantes y emocionantes del relato. Los autores logran crear una auténtica conexión entre el lector y los conflictos expuestos, componiendo escenas absolutamente conmovedoras. 

El dibujo corre a cargo de Billy Tan, quien logra un resultado notable. Con un estilo sencillo y limpio, el artista despliega un recital de secuencias repletas de detallismo en las que plasma a la perfección las emociones de cada personaje. Destacan por su crudeza esas viñetas centradas en los primeros planos de rostros desencajados por la furia o el terror y que acompañan a la perfección la pretensión de los guionistas en explorar el lado más íntimo de los protagonistas de la trama. Las escenas de acción se resuelven con gran dinamismo y virulencia, logrando una narración ágil y divertida que harán que disfrutemos plenamente de la lectura de estos primeros pasos homicidas de X-23. Cabe destacar la fiel recreación de las viñetas que recuerdan los acontecimientos ocurridos en el “Arma X” de Windson-Smith, así como algunas páginas compuestas a la imagen de esta magna obra, apuntalando más si cabe los paralelismos entre ambas obras y haciendo de su lectura conjunta una amena experiencia en busca de todas esas referencias que los autores de “Inocencia interrumpida” han ido escondiendo a lo largo del relato.

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