desde abajo

por Guillermo Beltrán

En un futuro no muy lejano, el consumo cultural ha quedado restringido a los contenidos ofrecidos por los canales oficiales del Estado; los formatos físicos analógicos están totalmente prohibidos, así como las actuaciones en directo que atenten contra la moralidad de los jóvenes. La educación de que reciban los ciudadanos dependerá de su estrato social y los servicios sanitarios únicamente los merecerán aquellos que puedan pagarlos. Ante esta situación represiva y autoritaria que gobierna el país, un lobo solitario llama a la rebeldía a través de las ondas hertzianas. Armado con las poderosas canciones que escupen las cintas y vinilos que consigue de estraperlo y amparado bajo el anonimato de su programa de radio pirata, el DJ Jack está a punto de encender la mecha que hará estallar una revolución que ya se está gestando en los rincones más sórdidos y oscuros de los suburbios urbanos. Por ello, el lobo Jack se ha convertido en el objetivo número uno para las, cada vez más nerviosas, fuerzas del orden; que harán todo lo posible para silenciar para siempre la voz de este provocador. 

Este es el sugerente argumento de “Desde abajo”, obra del músico, tatuador e ilustrador valenciano Don Rogelio J; de quien ya habíamos visto muestras de su talento a los lápices en libros de retratos, portadas de discos, carteles y fanzines, y que con este tomo se estrena en formato largo, eso que los cursis suelen llamar “novela gráfica”. En este cómic nos encontramos con una historia canalla y desvergonzada, que refleja con devoción los aspectos más provocadores y macarras de la cultura underground, al mismo tiempo que se sirve de la ironía y la exageración para criticar el liberalismo económico y el conservadurismo de la realidad política que vivimos actualmente. El autor desarrolla el ambiente perfecto por el que desfilarán una serie de disparatados personajes, cada uno más demencial que el anterior. Desde ese lobo Jack que sirve como agitador de la historia y que recuerda al extravagante locutor que amenizaba las noches a los chavales de “American Graffiti”; pasando por Las Ranas Sin Futuro, cuatro ex-soldados que pasan el rato lamiendo su propio ácido cuando no están buscando broncas, un inspector de policía tarado tras el adiestramiento recibido por parte de un coronel sádico y transexual, o esa pandilla de delincuentes de poca monta que sobreviven entre trapicheos y chivatazos a la pasma. Cada uno de los actores de esta obra, ya sean principales o meros secundarios de fondo, muestran una fuerte personalidad acentuada gracias a su espléndido diseño, sirviendo al mismo tiempo para subrayar ese poso critico que enmarca al relato. Así pues, nos encontramos en un universo en el que coexisten humanos y animales antropomórficos; agentes de la ley a los que se les ha extirpado el cerebro, caricaturas de personajes públicos bastante reconocibles, máscaras y mucho cuero; todo ello bajo una estética cercana al cyber-punk.

“Desde abajo” rezuma una embriagadora esencia a fanzine, desde esas portadas que ilustran cada inicio de capítulo, la rotulación de bocadillos y onomatopeyas, textos con tachones y correcciones y, por supuesto, en el dibujo potente y abigarrado de Don Rogelio. Con unas viñetas donde la línea lo es todo, el dibujante da muestras de la cristalización de un estilo que es reconocible al primer golpe de vista. La minuciosidad en los fondos y sombreados, las formas sinuosas y la fuerza de las masas en negro, consiguen dar a la narrativa la sensación de frenesí constante; creando en las “splash pages” y las viñetas de mayor formato unas imágenes verdaderamente impactantes. Este es un cómic que respira asfalto, inconformismo y rock & roll en cada uno de sus trazos; que te escupe en la boca y revoluciona cada una de tus neuronas. Siempre con un as bajo la manga para volver a sorprenderte en la siguiente página, en la próxima viñeta. Vamos, una puta barbaridad.

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