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por Pep Gimenez

Si pensamos en los discos fundamentales que el rock alternativo español nos ha regalado, posiblemente muchos de ellos tendrán una cosa en común: un hombre llamado Paco Loco, situado detrás de la mesa de mezclas y ayudando al grupo a perfeccionar su sonido. Su currículum es impresionante (de Australian Blonde a Bigott, pasando por Nacho Vegas o Joaquín Pascual), y lo  convierten en uno de los mejores productores musicales que tenemos en nuestro país, además de un trabajador incansable cuyo esfuerzo ha contribuido a crear y consolidar toda una escena musical. La editorial Hurtado & Ortega acaba de publicar “Loco. Como no llevar un estudio de grabación”, un excelente libro que es mitad autobiografía y mitad manual basado en sus experiencias en el estudio de grabación. Hablamos con él sobre los entresijos de la producción musical, los trabajos que han acabado siendo más importantes en su carrera, y su colaboración con varias bandas del panorama musical valenciano:

¿Cómo surge el proyecto de escribir “Loco. Como no llevar un estudio de grabación”?, es un libro original, una mezcla de autobiografía y manual de ayuda para productores.

Tampoco esperaba que fuera una manual para futuros productores, la idea surgió de los editores que les gustaba mi manera de escribir en un blog que hacia sobre mi experiencia en el estudio (pacolocostudio.wordpress.com), y entonces me preguntaron si todo ello se podía a ampliar a otro tipos de cosas. A partir de ahí, ellos me iban dando unas directrices (“¿por qué no escribes sobre esto o de lo otro?”, “ahora creemos que podrías añadirle tu toque”), y me dediqué al libro por las noches después de trabajar.

¿Qué es lo que convierte a un productor en una parte tan importante del proceso de grabación? ¿Qué es lo que más aporta a un grupo cuando este quiere hacer un disco?

Dentro de los medios que uno tiene puede ayudar a un grupo a que suene de una manera u otra, en ese sentido si el productor es bueno puede hacer que la banda mejore en diversos aspectos, pero si se sobreproduce al grupo, este puede perder su esencia, y eso tampoco es bueno. A la hora de producir hay que utilizar una medida bastante ajustada.

Y a la hora de trabajar con los músicos en el estudio, ¿cómo uno debe compenetrarse y comunicarse con ellos?

Cuando uno está produciendo discos, y está en un estudio de grabación, uno tiene que aplicarse un master en psicología; entonces no puede tratar a todo el mundo igual (incluso en un mismo grupo). Tienes que fijarte en quien crees que es el portavoz, quien es el más importante, o quien crees que se lo va a tomar peor si no hablas con él. En realidad es la parte más complicada a la hora de trabajar en un disco.

Desde que empezaras con tu primera mesa de estudio, y grabador, en Gijón hasta los tiempos actuales en el Puerto de Santa María, ¿cómo has ido notado los cambios en el campo de la producción?

Yo procuro seguir más o menos con la misma esencia, de hecho trabajo un poco igual que hace unos años, lo único que cambia son los formatos de grabación. Yo antes utilizaba unas serie de técnicas o grababa de una manera, y ahora un ordenador te puede ayudar bastante en según qué momentos, aunque en mi caso sigo usando muchas mezclas, algunos tipos de grabadoras, mezclando en tiempo real también. Sí que es verdad que ahora hay gente que lo hace de otra manera, con un coste bastante bajo, que antes no era posible.

En el libro se plantea el dilema entre instrumentos (o herramientas vintage) y nuevas tecnologías. ¿Tú cuál prefieres? ¿O los dos tienen su función según el momento y la banda con la que se trabaja?

A mí me gustan mucho los equipos antiguos, porque me recuerdan a un tipo de romanticismo en la forma de grabar, aunque también aprecio las nuevas tecnologías: es como si hubiese tenido un estudio en el año 50, en el cual solamente se trabajaba con una pista y una mesa de válvulas, y no me hubiese puesto al día por comprarme una mesa con más canales y con cuatro pistas. Me encanta mantener lo antiguo pero también me gustan las maquinitas nuevas porque, algunas veces, son bastante útiles dependiendo del momento. Básicamente mi estudio tiene pinta más de antiguo que de moderno.

También hay una selección de discos entre todos los que has trabajado. ¿Con qué criterios has hecho tal lista? ¿Emocionales? ¿Por todo lo que aprendiste? ¿Importancia musical?

El libro tiene un poco de biografía, y me ha parecido interesante hablar de esos discos que me han aportado más hasta llegar a este momento: eso trabajos que me han influenciado como persona y profesional a la hora de producir. Evidentemente está el primer disco de Australian Blonde, Pizza Pop (Subterfuge Records, 1993), el más importante que he hecho nunca porque me hizo traspasar fronteras locales e hizo que la gente me conociera. Está obviamente Six Ways to Sunday (Radiation Records, 1995) de Maddening Flames, desde el punto de vista emocional es el que más me ha cambiado porque a partir de ese disco me casé con Muni y cambié el sitio donde vivir. En la selección hay otros importantes como, por ejemplo, el de los Vancouvers, Assorted Cookies (Mojave Records, 1994), porque fue el primer álbum que hice de un grupo fuera de mi ciudad, el de Mishima, Set tota la vida (Sinnamon Records, 2007) me abrió muchas puertas en Cataluña, y la grabación de Blue Jeans (Grabaciones en el Mar, 2013) de Bigott también la recuerdo con cariño. Son discos más o menos especiales, que han sido importantes en mi carrera.

En “Loco. Como no llevar un estudio de grabación” tu mujer Muni Camón y músicos con los que has colaborado (Francisco Nixon, Josh Rouse o Mikel Erentxun) han hablado sobre ti. ¿Cuál de todas las opiniones te ha sorprendido más? 

Me da un poco de pudor cuando la gente habla de mí, pero lo que más me ha sorprendido es el cariño que tiene toda la gente, y, es un poco tópico, pero no podría decir que unos me han gustado más que otros porque todos los que han escrito me han emocionado bastante.

Durante estos años has trabajado con muchos grupos valencianos, entre ellos Carolina Otero & The Someone Elses y Polar. ¿Cómo fue tu experiencia a la hora de trabajar con ellos?

Con Polar fue bastante agradable, era una banda que desde hacía tiempo me gustaba mucho y siempre les seguí la pista, al principio solo íbamos a grabar el disco, Fireflies in the Alley (Absolute Beginners, 2010), pero al final también hicimos la mezcla: en un principio se iba a encargar un tipo de fuera, pero les gustó mi manera de trabajar. Y respecto a Carolina es un chica muy divertida y con mucho talento, me gustó mucho trabajar con su grupo para hacer Diastema Girls (Malatesta Records, 2015); ella es una de las personas más simpáticas que conozco.

Y recientemente has producido el nuevo disco de Gener Oh, Germanes! (Mésdemil, 2016). ¿Qué tal fue colaborar con ellos? ¿Cómo se planteó la grabación de este trabajo?

Ellos me llamaron, y comprobé que Carles Chiner es un crack: él hace las cosas muy fáciles, y es un tipo que te ayuda y tiene mucho talento a la hora de componer. Es la clase de disco que cuando lo estás haciendo sabes que va a ser un éxito, es un álbum diferente con esas voces de las chicas, el grupo teatral Las Reinas Magas en la sección de coros; y ellos tenían muy claro lo que se debía hacer. La verdad es que estoy muy contento con este disco.

Foto: Ivan Pujol

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