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por Guillermo Beltrán

Que Harley Quinn es uno de los personajes más queridos y carismáticos de la editorial DC es algo que no se le escapa a casi nadie; mucho más después de la adaptación cinematográfica del Escuadrón Suicida estrenada recientemente, y que tenía en la figura interpretada por Margot Robbie uno de sus principales atractivos. No deja de ser curioso que su primera aparición al mundo no fuera a través de las páginas de un cómic, sino en un capítulo de la maravillosa “Batman: La serie animada”. Tal fue el cariño con que los aficionados abrazaron a esta psiquiatra del asilo Arkham que perdía la cabeza en pos de su amor hacia el Joker, que poco después Paul Dini y Bruce Timm la recuperaron para protagonizar la novela gráfica “Amor Loco y otras historias”. Como no podía ser de otra manera, los aficionados cayeron rendidos ante la chispeante personalidad de Harley Quinn, lo que la llevó a protagonizar su propia serie regular que comenzó durante esa fase de reconstrucción del Universo DC conocida como The New 52. Precisamente, este tomo que ahora nos presenta ECC Ediciones en tapa dura y de alta calidad, recopila los nueve primeros números de esta cabecera.

Como introducción a la serie nos encontramos con un primer capítulo en el que Harley Quinn intenta encontrar al dibujante adecuado para narrar sus aventuras; así cada una de sus veinte páginas está ilustrada por un artista diferente, entre los que encontramos autores de la talla de Walter Simonson, Scott Williams, Dave Johnson, Alex Sinclair o el propio Bruce Timm. Se trata de un número muy divertido y que deja claro el tono ligero y humorístico que tendrá la serie y nos permite además, disfrutar de las múltiples interpretaciones del personaje que imaginan esa talentosa colección de dibujantes. Es en el capítulo siguiente donde de verdad comienzan las dos tramas que recorrerán en paralelo el resto del volumen; por un lado tenemos la reconstrucción de Harley como persona tras su relación con el Joker y por el otro, su lucha por la supervivencia ante el acoso de multitud de asesinos que buscan cobrar una recompensa a cambio de su cabeza. La primera línea argumental llevará a Harley Quinn hasta Coney Island, donde uno de sus antiguos pacientes le deja en herencia un edificio de viviendas. Ella ocupará el ático y por debajo tendrá toda una serie de extraños inquilinos que viven en alquiler. En su nueva condición de propietaria, Quinn se verá obligada a asumir los disparatados gastos de mantenimiento del edificio, lo que la llevará a buscar un trabajo “civil” para poder sufragarlos, ya que tendrá poco que rascar de sus peculiares vecinos. De esta manera, vemos como durante el día ejerce de psicóloga en una residencia de ancianos, mientras por la noche da rienda suelta a toda su energía y mala leche como parte de un equipo de “roller derby”. En esta parte del relato, destaca sobremanera el entorno que se construye entorno a Harley Quinn gracias a un estupendo ramillete de secundarios, cada cual más estrafalario que el anterior, y con los cuales establecerá una atractiva química. Conoceremos a Big Tony, un chico enano que regenta el club de striptease situado en el bajo del edificio y con el que Quinn pronto entabla amistad; a Queenie, la dueña de un extraño museo de cera dedicado a los crímenes y asesinos; o al Chico Cabra que completa esta inusitada parada de los monstruos. También contaremos con la aparición estelar de su inseparable amiga Hiedra Venenosa, quien la ayudará a crear el entorno perfecto donde mantener todos los animales callejeros que nuestra peculiar protagonista va rescatando. En cuanto a trama que se centra en los intentos de asesinato, la serie nos ofrece una alocada investigación en busca del responsable de poner precio al pellejo de Harley. Para ello contará con la ayuda del Sr. Borgman, uno de los ancianos que están a su cuidado en la residencia, y que le ofrecerá su ayuda a cambio de que Quinn se encargue de aniquilar a ciertas personas de su pasado. 

El guión hilvanado por Amanda Conner y Jimmy Palmiotti nos ofrece grandes dosis de humor negro y acción a raudales, haciendo de esta serie una auténtica maravilla. La atmósfera que desarrollan sienta como un guante al personaje, envolviendo al lector en una espiral de locuras absolutamente hipnótica. Las burradas se suceden sin descanso, adornadas con una sucesión de chistes y gags cada vez más ácidos y mordaces, aunque sin acaparar toda la acción y dejando el espacio necesario para la correcta narración de los acontecimientos. Los autores nos ofrecen una historia divertida, vibrante y, en ocasiones, emotiva que hará que caigamos rendidos sin remisión ante los pies de nuestra psicópata favorita. Por otra parte, el dibujo que nos ofrece Chad Hardin se muestra como el perfecto complemento para las escenas propuestas por el dúo de escritores; tal como ya nos habían prometido en el episodio inicial. Hardin ofrece un trazo inmaculado y un notable sentido narrativo, consiguiendo que las secuencias mantengan todo el dinamismo, la tensión y el desparpajo a lo largo de todo el relato. Asimismo, la espectacular composición de las páginas consigue que entremos de lleno en la perturbada psique de Quinn, comprendiendo mejor sus motivaciones y compartiendo su estrafalaria visión del mundo.

Por lo tanto, si todavía queda alguien que no se ha enamorado completamente de Harley Quinn, este “Calor en la ciudad” es la ocasión perfecta; pero cuidado, uno corre el riesgo de perder completamente la cabeza, loco de amor.

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