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por Guillermo Beltrán

Si hay un personaje en la historia de la literatura que parece que nunca pasa de moda, ese es, sin ningún atisbo de duda, el de Sherlock Holmes. Visto con la perspectiva del tiempo, puede parecer extraño que su creador, Arthur Conan Doyle, al igual que otros muchos escritores de su época, viera la literatura detectivesca como un género menor, puramente alimenticio. Para él, las historias protagonizadas por Sherlock Holmes no eran más que un pequeño entretenimiento que le permitía pagar las facturas mientras se dedicaba a escribir otros relatos que, en su opinión, tenían mucho más valor. No es de extrañar pues, que ante la arrolladora popularidad que alcanzaron las aventuras de Holmes, el autor llegara a odiar tanto al personaje hasta el punto de matarlo en “El problema final”. Doyle acabaría resucitándolo gracias al clamor popular y a la petición expresa de su propia madre, llegando vivo y coleando hasta nuestros días, casi 130 años después de protagonizar su primera investigación. Desde luego que el interés en el famoso detective no ha decaído en lo más mínimo; de hecho, en los últimos años hemos visto como sus peripecias han sido llevadas a la gran pantalla hasta en tres ocasiones, amén de las dos series televisivas que se inspiraban en el personaje. Como no podía ser de otra manera, el mundo del cómic también ha bebido de las extraordinarias facultades deductivas de Sherlock Holmes, ampliando maravillosamente el imaginario en torno a su figura. De todas estas obras gráficas que imaginan nuevos sucesos en la vida del investigador, destaca sobremanera la serie Sherlock Holmes Society, del guionista francés Sylvain Cordurié; impecablemente editada en nuestro país por Yermo Ediciones.

Este primer tomo incluye los dos primeros capítulos de la serie. Nos encontramos con Sherlock Holmes ayudando a la policía de Scotland Yard en la captura de un imitador de Jack el Destripador; sin embargo, pronto recibirá la llamada de su hermano Mycroft el cual le instigará a abandonar cualquier asunto que tenga entre manos para ayudar al gobierno británico en una misteriosa operación. Holmes será trasladado a un pequeño pueblo en Irlanda del Norte donde toda la población ha sido diezmada por una epidemia altamente contagiosa. Su misión consistirá en recopilar toda la información posible para explicar este oscuro asunto y, si es posible, rescatar a un destacamento de soldados que han quedado atrapados en el pueblo antes de que este sea destruido. Lo que encontrará una vez haya penetrado en la villa no será una calurosa bienvenida sino a hordas de grotescos seres que amenazan con acabar con todo que siga con vida. En medio de una frenética y asfixiante lucha por la supervivencia, las pesquisas de Holmes le llevan a averiguar que algo muy siniestro se esconde detrás de este brote mortal. En el siguiente episodio vemos como, a pesar de que Mycroft le ha prohibido seguir indagando en el asunto, el detective sigue empeñado en aclarar todas estas extrañas circunstancias y desenmascarar a los responsables de los horrores que acaba de presenciar. A medida que Holmes va profundizando en  sus investigaciones, nos encontramos que las pistas apuntan a personas muy influyentes en la comunidad científica del Reino Unido. Esta circunstancia hace que nuestro protagonista se vea envuelto en una violenta espiral en la que se topará con matones de todo tipo de calaña, doctores malvados e incluso con la figura de Mr. Hyde.

El guión que nos ofrece Cordurié es trepidante y embriagador. El autor construye una trama llena de suspenso, en lo que nada es lo que parece, y donde los elementos terroríficos conviven a la perfección con el ejercicio detectivesco más puro. Es capaz de crear una ambiente denso y malsano en el que la emoción y la intriga llegan a los más altos niveles, consiguiendo que el lector no pueda apartar los ojos de las viñetas. El proceso de escrutinio de las pistas está bien estructurado, permitiendo al observado seguir con facilidad los avances en la investigación, aunque dejando siempre unas rendijas a la incertidumbre que consiguen crear una cierta sensación de tensión y angustia. La construcción de los personajes es extraordinaria, sobretodo teniendo en cuenta que nos encontramos con uno de las figuras literarias más explotadas de la historia. El guionista consigue desarrollar un Holmes muy personal, pero sin renunciar al sello de identidad clásico que todos reconocemos. Asimismo, la introducción de referencias de la literatura victoriana hacen que el relato gane en empaque, logrando que el conjunto se muestre como un universo coherente y complejo.

El apartado gráfico se lo reparten entre Stéphane Bervas, responsable del primer capítulo, y Eduard Torrents, autor del segundo. Ambos dibujantes rayan a un nivel altísimo, haciendo gala de un trazo claro y elegante, con una gran habilidad para representar hasta el más mínimo detalle. En ambos casos nos encontramos con una narrativa ágil y dinámica que permite que la acción fluya a la perfección. Es en la atmósfera y la ambientación con la que están tratados cada capítulo donde vemos las mayores diferencias entre el estilo de los dos dibujantes. En el relato ilustrado por Bervas nos encontramos con un ambiente frío y lóbrego que casa perfectamente con los espeluznantes acontecimientos que tienen lugar en ese pérfido pueblecito. Aquí el dibujante nos entrega alguna de las viñetas más vibrantes y emocionantes de la serie. Por su parte, Torrents muestra una estupenda capacidad para recrear el peculiar ambiente urbano del Londres del siglo XIX. Tanto en las escenas que transcurren en los bajos fondos de los barrios londinenses como las que se suceden en los parques y palacios de la burguesía, las viñetas que nos ofrece el dibujantes respiran del color y la esencia de la época victoriana.

En definitiva, este Sherlock Holmes Society 1 supone un grato reencuentro con uno de los personajes fundamentales de la literatura británica que hará las delicias, tanto de aquellos que ya amen al personaje, como de los que se asomen por primera vez a las historias del detective. Sin duda nos encontramos ante una de las series de la temporada; una saga que atrapará irremediablemente a cualquiera que lea al apasionante final de este volumen, llevándole de forma inexorable a lanzarse a por el siguiente.

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