escuadron_suicida_desde_cenizas

por Guillermo Beltrán

Debido a la proliferación de adaptaciones cinematográficas sobre super-héroes, en los últimos tiempos hemos visto como las editoriales, de forma lógica y comprensible, han adecuado su calendario de lanzamientos para aprovechar el tirón que supone que un cómic de el salto a la gran pantalla. Así pues, al estreno de la reciente película del Escuadrón Suicida le han acompañado una multitud de publicaciones que recogían tanto etapas clásicas de este peculiar grupo de anti-héroes, como las aventuras de sus componentes más icónicos en solitario. De entre todos estos volúmenes destacaba, sin duda, este Escuadrón Suicida: Desde las cenizas. Este tomo recoge la miniserie publicada entre 2007 y 2008 y que supuso el regreso de Ostrander al frente de la cabecera tras su gloriosa etapa de los años 80’s. 

Ostrander retoma la historia donde la dejó en el número 26 de su primera etapa; con Rick Flag, líder del escuadrón, dado por muerto víctima de una explosión mientras luchaba contra Rustam, el líder de la Yihad. Sin embargo, los datos de inteligencia que posee el general Wade Eiling hacen suponer que en realidad Flag todavía está vivo y encerrado en una prisión en Rusia. Tras conocer esta posibilidad, Amanda Walker, la responsable de este programa de reinserción en el que los villanos reducen sus condenas a cambio de servicios al gobierno, decide montar un grupo de rescate para liberar al reaparecido soldado. Tras una tumultuosa operación, cuyo resultado no es tan limpio y satisfactorio como cabría esperar, la continuidad del proyecto queda en entredicho; poniendo de manifiesto que los tiempos han cambiado y que los métodos del Escuadrón ya no son tan apropiados como antaño. Este juego con el paso del tiempo y sus consecuencias es una constante en esta miniserie. Así pues, nos encontramos con la historia de Rick Flag y cómo gracias a un desgarro espacio-temporal, provocado por la cimitarra mística de Rustam, consiguió sobrevivir a la mortal explosión, quedando atrapado en una dimensión paralela. Tras enfrentarse a una serie de singulares peligros, consigue regresar su mundo con tan mala suerte que acaba con sus huesos en una prisión soviética. Pasa tres años entre rejas hasta que por fin, es rescatado por un miembro del Escuadrón Suicida; sin embargo, cuando vuelva a la acción, pronto se dará cuenta de que ya nada es como antes. Oficialmente el Escuadrón Suicida ya no existe, aunque Amanda Walker sigue reclutando y moviendo los hilos entre las sombras; alguno de sus antiguos miembros ha fallecido, dejando su lugar a sus hijos como en el caso de Capitán Bumerang; y el general Eiling ha traspasado su mente al cuerpo del Hombre Peludo, convirtiéndose así en un villano meta-humano. A pesar de todos esos cambios, y que ni siquiera él es ya el mismo hombre que desapareció tiempo atrás, Flag se verá obligado a liderar un nuevo grupo del Escuadrón Suicida que acabe con las actividades de un malvado grupo empresarial que pretende comerciar con un temible virus. Esta será la trama que acapare la mitad final de la miniserie, en la que nos moveremos en un continuo ir y venir de conspiraciones, secretos y traiciones que pondrán en peligro la vida de todos los actores de esta obra. 

El guionista consigue poner al día el espíritu de una serie que llevaba en el dique seco más de diez años, sin perder una sola de las características que hacían tan atractivos los guiones que firmara en su etapa anterior. Volvemos a encontrarnos con un extraordinario tour de force narrativo donde la acción y el suspenso acaparan cada una de las viñetas y que, como si de una ruleta rusa se tratase, la incertidumbre de quién será el próximo en caer sobrevuela la cabeza de todos los personajes. Asimismo, el desarrollo psicológico de los personajes es una de las grandes bazas de la serie. El autor crea el marco adecuado para que cada uno de los individuos muestre sus motivaciones, miedos y capacidades, haciendo así que el lector conecte y se implique con el devenir de cada uno de ellos. Destaca sobre todos el personaje de Amanda Walker, verdadero eje de todo el relato y cuya definición como una mujer “gorda, negra, cascarrabias y menopáusica”, además de creíble, la sitúe como uno de los personajes femeninos más importantes y originales del género super-heróico americano. También es reseñable la fricción que el escritor establece como resultado del choque entre los elementos clásicos y los nuevos, haciéndose especialmente notable en la relación entre el nuevo Capitán Bumerang y un Deadshot más siniestro que nunca.

El dibujo corre a cargo del español Javier Pina cuyo estilo de trazo redondeado, suave y orgánico dota a la narración de todo el peso y la contundencia que le faltaba a la serie primigenia de Ostrander. Aquí, el dibujante da muestras de una excelsa capacidad narrativa, consiguiendo de transmitir todo el dinamismo y la espectacularidad de las escenas propuestas por el guionista.

Desde las cenizas es una serie que asegura diversión y espectáculo a raudales, gracias a unos sorprendentes giros de guión y a ese fantástico juego de engaños y complots que hacen que cualquier cosa sea posible; ideal para todos aquellos que deseen iniciarse en las aventuras de esta peculiar tropa de villanos.

Anuncios