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por Guillermo Beltrán

Dentro del Universo Marvel podríamos establecer una serie de categorías en las que encajar a cada héroe según sus características y sus biografías. Así tendríamos el mundo místico, representado en figuras como Doctor Extraño, Capa y Puñal o el Caballero Luna; héroes urbanos como Daredevil, Power Man o Spider-Man; otros imbuidos en el espionaje como el Capitán América o Agentes de S.H.I.E.L.D; así como personajes que ahondan el la faceta más científica como Henry Pym o Iron Man. Sin embargo, si hay una temática que Marvel ha sabido explotar a la perfección, regalándonos un sin fin de momentos estelares, esa es la de las aventuras espaciales. Todos recordamos sagas como las de Galactus en los 4 Fantásticos, las Guerras Kree-Skrull en Los Vengadores, el Ragnarök en Thor, Guantelete del Infinito, Planet Hulk o las recientes Secret Wars.

Precisamente en esta faceta es donde se mueve Capitana Marvel, alter ego de Carol Danvers, uno de los personajes que mayor popularidad ha alcanzado en los últimos años, sobretodo gracias al buen hacer de Kelly Sue DeConnick al frente de la serie. De la mano de esta guionista, la Capitana Marvel se ha destapado como un personaje lleno de capas y matices, desarrollando una personalidad arrebatadora no exenta de vaivenes emocionales, que la hacen extremadamente realista en sus reacciones y motivaciones, estableciendo así una encantadora conexión emocional con el lector. En estas aventuras, la autora se ha esforzado en diseñar un entorno que profundiza en la parcela menos super-heróica, mostrándonos que la familia y el amor juegan un papel fundamental en la vida de la protagonista. Así pues, los viajes espaciales y las luchas contra los supervillanos de turno se entremezclan con bocados de realidad, consiguiendo que las desventuras de Carol Danvers adquieran una gran cantidad de lecturas, más allá de la mera Space Ópera. 

En este cuarto volumen, nos encontramos con una Capitana Marvel que continúa su viaje como representante de los Vengadores a través del espacio, una vez ha concluido su misión en el planeta Torfa (ver “100% Marvel. Capitana Marvel 4: Más alto, más lejos, más rápido, más…”). Tanto tiempo alejada de casa empieza a pesar en el ánimo de Danvers y ni siquiera las buenas intenciones de Tic, su compañera de travesía, es capaz de sacarle una sonrisa. Sin embargo, apenas tiene tiempo para regodearse en la morriña pues acaba de recibir la inesperada visita de Mapache Cohete, su viejo compañero de los Guardianes de la Galaxia. Pero esta no es una visita de cortesía, sino que el cazarrecompensas intergálactico tiene la intención de secuestrar a la gata de Danvers, asegurando que en realidad se trata de una Flerken, una peligrosa, y muy cotizada en el mercado negro espacial, especie alienígena capaz de crear en su interior mini-dimensiones paralelas. No obstante, Mapache Cohete no será el único que vaya tras la pista de la Flerken, sino que su rastro ha sigo seguido también por unos misteriosos piratas espaciales que pondrán en jaque a la Capitana Marvel y sacarán a la luz la verdadera naturaleza de su gata. Una vez superado el conflicto con los piratas, la mutante teletransportadora y estrella de la música Lila Cheney arrastrará a la Capitana Marvel hasta un mundo en el que todos sus habitantes hablan en verso. Allí la Capitana tendrá que ayudar a Cheney a recuperar su inspiración para componer y, de paso, librarse de tomar matrimonio con el príncipe del planeta. Debido a una sucesión de caóticas circunstacias, Carol deberá batirse en duelo con el resto de las candidatas a princesas, dando como resultado un capítulo de lo más divertido y original. A continuación tendremos un número especial navideño en el que Danvers recibirá una carta enviada por sus amigos de la Tierra, en la relatan como Spider-Woman y James Rhodes (Máquina de Guerra) deben enfrentarse a una plaga de ratas de laboratorio controladas por Grace Valentine, una antigua archi-enemiga de la Capitana Marvel. Este relato alimenta la nostalgia de Danvers quien pide a Lila Cheney que la transporte un sólo día de vuelta a la Tierra. Aprovechará este fugaz paréntesis de sus obligaciones para visitar a su amiga Tracy Burke, que está ingresada en el hospital; sin embargo esta breve estancia se verá marcada por un intento de atentado de Grace Valentine en la ciudad de Nueva York. Cuando la Capitana Marvel regresa de la Tierra, se encuentra con que su nave ha sido atacada por una horda de Haffs que han secuestrado a Tip y a su gata con la intención de utilizarla como arma. Esto lleva a Carol Danvers en una frenética búsqueda y persecución a través del espacio que la llevará a atravesar peligros de lo más variopintos. El tomo concluye con un emotivo capítulo en el que Danvers regresa a la Tierra justo cuando su amiga Tracy acaba de fallecer. A través de una serie de flashbacks, vemos retazos de la vida de Tracy y cómo se gesta su amistad con Danvers, comprendiendo mejor lo especial de la relación entre ambas. 

En esta amalgama de tramas cortas y tono, por lo general, ligero, la guionista muestra una fantástica capacidad para conjugar los elementos humorísticos con fases en donde las emociones se encuentran a flor de piel, consiguiendo que el relato mantenga la intensidad dramática pero sin caer nunca en el melodrama ni perder la pulsión aventurera. Asimismo, es capaz de desarrollar una atmósfera bien diferenciada en cada uno de los arcos argumentales que nos encontramos, pasando de una cierta claustrofobia en los dos primeros capítulos, a la luminosidad del mundo poético, del ambiente urbano y navideño de Nueva York a la oscuridad abisal del espacio profundo o al relato en sepia que cierra el volumen; encontrando en cada ocasión la ambientación perfecta para cada relato. También es destacable la naturalidad con la que está construida la personalidad de Carol Danvers, sin estridencias innecesarias a pesar de la complejidad de su carácter, y que la muestra como un ser humano creíble y completo.

El dibujo corre a cargo del español David López y, como viene siendo habitual en sus colaboraciones para Marvel, el resultado es fantástico. Con un trazo fino y elegante, el dibujante muestra su capacidad para resolver de forma espectacular tanto las escenas de acción como las que transcurren por circunstancias más cotidianas. El diseño de las páginas consigue transmitir un gran dinamismo y profundidad, haciéndose notar especialmente en las escaramuzas entre naves espaciales donde el dibujante consigue crear la sensación de que van a salir volando de las viñetas. También destaca el cuidado detalle en el diseño de maquinaria, especies alienígenas y fondos que contribuyen definitivamente a crear una sensación de verdadero realismo en estas aventuras de ciencia ficción. 

Así pues, este cuarto volumen de la serie “100% Marvel. Capitana Marvel” supone un delicioso divertimento para todos aquellos que disfruten de la vertiente cósmica del Universo Marvel, a la vez que pone el broche de oro a la participación de Kelly Sue DeConnick al frente de la serie. La autora dejó el personaje después de los eventos que tuvieron lugar en las Secret Wars; sin embargo, en vistas de la importancia que va a adquirir con el inicio de la segunda Civil War y con una película del UCM en el horizonte, podemos asegurar que tendremos aventuras de la Capitana Marvel para rato.

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