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por Pep Gimenez

Hoy en Fahrenheit 77 tenemos el placer de charlar con Esther Vi, también conocida como Ela Vin; cantante, compositora y artista que nos has sorprendido con su primer Ep “Solitoria” (2016): un tratado de pop exquisito y ensoñador cuyas canciones transmiten dulzura y fascinante nostalgia. Hablamos con ella sobre sus influencias, el proceso de creación y grabación del disco, y sus planes de futuro:

¿Cómo nace esta aventura musical?, ¿en qué momento decide Esther convertirse en Ela Vin ?

Ciertamente, me resulta complicado establecer una fecha en la que poder determinar un comienzo. Probablemente es el fruto de un proceso de crecimiento personal y musical que ha acabado materializándose en Ela Vin. Comencé a estudiar música con 9 años, acabé mis años de Conservatorio y vinieron grupos de versiones pop y rock con los que la interpretación musical adoptó otra dimensión. Supongo que es en este momento cuando empezó a gestarse todo. Pero si lo pienso con detalle, creo que la clave está en el Casio Privia que me regaló quien fuera mi pareja sentimental durante años, Vicente. Fue entonces cuando comencé a tocar y cantar canciones de otras artistas. Y de ahí, poco a poco, las primeras composiciones, que siempre se quedaron encerradas en mi casa. Emocionalmente pasé años muy delicados en los que tuve que reajustar muchas cosas en mi vida. Una ruptura sentimental más que dolorosa y el comienzo de otra autodestructiva, fueron probablemente la clave para sacar ese torrente emocional que llevaba dentro. Por vergüenza a expresar libremente escribía en inglés, supongo que pensé que camuflaba el significado de las letras…jajajajaja, una soberana estupidez. Fuera interpretaba lo de otros mientras en mi intimidad trataba de narrar mi historia haciendo la mayoría de las veces, de la composición, un proceso catártico y sanador.

Por casualidades de la vida conocí a dos personas con las que poder plasmar y canalizar un montón de inquietudes musicales y expresivas. Juan y Miguel. Formamos entonces La Dream House. Un proyecto musical en el que dar rienda suelta a nuestro mundo interior sin tapujos. Pienso que la conexión fue brutal, pero las circunstancias personales de cada uno hizo que poco a poco el proyecto se diluyera.

Casi sin querer fueron creciendo los instrumentos en mi casa, lo que me aportaba otra dimensión a la hora de componer. El número de canciones crecía, pero seguía sin creer que pudieran llegar a ningún lado. En definitiva, un montón de bloqueos e inseguridades que interferían negativamente en muchas facetas personales haciéndome sentir como un pájaro enjaulado y “aliatado”. Pude superarlo hasta llegar donde estoy hoy. Creo que Ela Vin siempre estuvo ahí y no la pude ver por la cantidad de velos que cubrían su esencia. Supongo que estaba esperándome, pero tenía que llegar a ella por mi misma, tomándome el tiempo necesario.

Como ves el proceso ha sido largo hasta llegar a tomar la decisión  e entrar en estudio y ver crecer mis canciones. Necesitaba llevar este proyecto adelante por mi misma, sentirme capaz y ser la total protagonista. Ahora puedo decir que nunca antes me sentí más YO ni tan libre como me siento hoy.

Tu música combina la electrónica y elementos acústicos (guitarra, ukelele, acordeón…). Dos tipos de instrumentos que pueden parecer opuestos, ¿o no los son tanto?, ¿cómo ha sido trabajar en estas dos vertientes?

Opuestos o no el hecho es que ha sido una experiencia muy enriquecedora que me ha abierto otras dimensiones musicales y sonoridades que desconocía por experiencia propia, date cuenta que mi formación es clásica.

Creo que la combinación ha sido un acierto porque hemos conseguido generar ambientes distintos en cada una de las canciones, lo cual ha permitido enfatizar las emociones generadas en cada uno de los temas. Además, aunque cada uno es independiente, la amalgama de elementos acústicos y electrónicos ha servido también de hilo conductor en todo el ep.

Yo confié plenamente en esta apuesta de producción que Montxo quiso llevar a cabo. Podríamos haber optado por instrumentos acústicos exclusivamente, siempre la última decisión la tomaba yo. Pero quise seguir su criterio y experiencia. No sabíamos muy bien donde íbamos a llegar. Creo que el resultado ha sobrepasado las expectativas de ambos.

Este primer trabajo lleva por nombre “Solitoria”. ¿Es también una declaración de intenciones?

Tal vez si. Quise llevar este proyecto en solitario por una cuestión personal y salió en una conversación con una amiga.  Pero en vez de decir “solitario” dije “solitoria”. Me pareció gracioso y significativo. Así que decidí que este sería el nombre del EP. Curiosamente antes de entrar en estudio y de tener un nombre artístico, lo tenía bastante claro en realidad. Creo que era necesario y bueno que así fuera. De hecho  así lo defiendo con todos mis instrumentos. Pero no significa que no quiera formar banda y que sea este el único formato que quiera defender. La aportación de otros  músicos en directo es algo que me apetece. Ver hasta donde pueden llegar mis canciones  en directo. Que mi música  adquiera otra dimensión.

Para la grabación se esté EP has contado con la producción de Montxo Burgos en los estudios Groenland de Valencia. ¿Qué tal ha sido trabajar con  él?, ¿qué es lo que más ha aportado o contribuido al resultado final del disco?

Trabajar con Montxo ha sido fácil, muy divertido y enriquecedor a partes iguales. Además de ser un excelente productor es un gran músico con proyectos propios. El hecho de que lo fuera también fue un punto a favor porque permitía cubrir instrumentalmente aspectos que yo no podía. Metió las líneas de bajo, algunas guitarras, todo lo referente a la programación y composición de arreglos. Aunque estos últimos algunas veces los llevaba yo de casa y otros surgían trabajando en el estudio. Fue muy, muy intenso.

Aunque ha aportado mucho más que eso. Siempre lo digo, la conexión durante todo el proceso fue extramusical. Su sensibilidad conectó con la mía. Supo verla y todo fluyó como debía. Creo que eso también se refleja en el trabajo.

Por otro lado, en cuanto a  la sonoridad, combinar lo acústico con la electrónica, fue su apuesta. Yo llegué con las canciones desnudas a su estudio, siempre las respetó. Yo dudaba hacia donde las quería llevar y él supo guiarme muy bien. Pero bueno, supongo que este era su papel, hacer de cada canción su mejor versión.

En las canciones Hostal Azul y Círculo Polar también ha contribuido Txema Mendizábal (Nanga Par , Perdido, Star Trip) y Juan Peña. ¿Cómo nace esta colaboración con ellos?

La colaboración de Txema me cayó del cielo como un regalo. Me gusta mucho el pedal steel. Cuando nos pusimos a trabajar con Hostal Azul vi claramente que podía quedar muy bien meter unos arreglos con este instrumento. Y casualmente Montxo es amigo de Txema. Increíble coincidencia, no porque sean amigos, evidentemente, sino porque toca el pedal, no es un instrumento muy común. De hecho hace unos años estuvo tocando en una gira con Nacho Vegas.

Así que se puso en contacto con él y aceptó enseguida. Vino una mañana de finales de Julio del 2015 a grabar la pista para Hostal Azul. Pero ya que estaba grabó también unos arreglos para Círculo Polar con armónica y pedal steel. Ya estaban todas las pistas grabadas, pero ciertamente aportó un color diferente al tema.

A pesar de estar muy convencidos del pedal Steel en Hostal Azul después dudamos que le quitará frescura al tema por la tímbrica nostálgica propia de este instrumento. La habilidad de Montxo y el tratamiento de la línea melódica en la producción jugó un papel importante para que esa nostalgia, que la tiene, no fuera excesiva.

Juan es amigo mío y uno de los miembros de lo que fuera La Dream House. Me hacía ilusión que colaborara, así como también quise que lo hiciera Miguel, amigo y miembro, aunque él prefirió aportar su colaboración fotográfica. En Círculo Polar Juan metió la línea de bajo, algunos arreglos con eléctrica que no recuerdo si al final se quedaron en el tema y una línea con su Martin acústica, preciosa. Utilizó una afinación distinta que junto con su buen gusto y delicadeza interpretativa aportó un color diferente al tema.

Temas como Historias Vacías o Playa Ancón recuerdan al sonido pop de los 90 como Family o Le Mans, pero también a mexicanas como Julieta Venegas o Carla Morrison. ¿Hay una verdadera influencia de estos artistas en tus canciones?, ¿qué otros músicos han sido importantes en tu aprendizaje musical?

Ya me habían dicho en otra entrevista que recordaba a ese sonido de Family, sin embargo no lo de Julieta Venegas o Carla Morrison. La sonoridad pop de los 90 es responsabilidad de Montxo…jajaja, son parte de sus influencias musicales y creo que en parte lo buscó. Sin embargo mío es la parte que toca a Carla Morrison. Me gusta mucho esta artista, al igual que otras mexicanas como Natalia Lafourcade. No soy ajena a esas influencias porque las escucho. Pero desde luego en la composición de mis temas no miro en nadie más que no sea yo, sale lo que sale. Tal vez pueda darse esa dualidad de influencias que comentas por la combinación de elementos electrónicos y acústicos en la producción. Pero no sé hasta qué punto puedo considerar que son una verdadera influencia de base, la verdad. Desde luego por mi parte nada que ver con Family o Le Mans. Más cerca de Carla Morrison que de Julieta, puede.

Por otro lado son muchos artistas los que han influido en mi aprendizaje musical. Pero murieron al menos hace un siglo…jajaja. Siempre escuché mucha música clásica por mi formación. Me gusta mucho la época del romanticismo y el impresionismo francés. En el romanticismo es la emoción de la que parte la composición y a partir de ella todo se mueve, es la materia prima y trata de reflejarse en la composición musical. Sin embargo en el impresionismo son los timbres de los diferentes instrumentos los protagonistas, aportando color para generar ambientes y sugerir o tratar de retratar una escena. En la esencia de mis composiciones es la emoción el motor generador de las canciones. Por otro lado, el juego tímbrico en el Ep generando ambientes, es obvio.

Por mi padre, creo que tengo grabada en la memoria toda la discografía de los Beatles. No sé, son muchos músicos, artistas y géneros los que están en mi memoria musical. Pero si pudiera decir que hay uno al que realmente admiro por lo que hace, por la riqueza instrumental, por su versatilidad entre lo acústico y lo electrónico, virtuosismo en ejecución y sencillez melódica, ese es Yann Tiersen. No es la primera ni la última vez que lo digo.

Al escuchar tus canciones he observado que las letras se mueven entre la dulzura y cierta melancolía; ¿cómo es el proceso que sigues a la hora de escribir y componer?, ¿tus letras también guardan cierto toque autobiográfico?

Como he dicho antes, parto de la emoción. Algo que me mueve, me pellizca por dentro y necesito expresar. Es ahí cuando me siento y empiezo a jugar. La secuencia acórdica me lleva a una línea melódica y esta a una letra que conecta con esa emoción que la genera. Dicho así parece muy frío y procesado. En realidad es un acto que sale sin pensar. Generalmente compongo con guitarra, ukelele y piano, por este orden. Y hago adaptaciones y versiones de mis temas con acordeón.

En la mayoría son autobiográficas, obviamente. Aunque a veces no sé donde empieza y termina mi historia. Recuerdos, vivencias, sentimientos encontrados…Un sinfín de elementos que explosionan dando lugar a la composición como resultado final de la expresión, al fin y al cabo.

¿Cómo sueles plantear tus conciertos? A la hora de trasladar las composiciones al directo, ¿te basas más en el lado acústico de tu música?, ¿qué instrumentos adquieren más protagonismo en las actuaciones?

De momento plenamente acústico. Tal y como las canciones fueron concebidas. Me encantaría que adquirieran otra dimensión pero me defiendo bien y me gusta de momento tal y como lo planteo. Mis conciertos son íntimos e introspectivos. Me gusta el silencio que se genera porque eso quiere decir que hay conexión con el público.

El despliegue de instrumentos que llevo detrás ya genera mucha expectación. No es habitual una misma persona defendiendo sus temas con cuatro instrumentos, que componga y los intérprete. No es soberbia. No soy pretenciosa, es lo que es, la verdad. Yo misma no lo valoro como algo excepcional. En realidad solo lo pienso cuando me lo dicen o me preguntan. Es entonces cuando caigo en la cuenta de que en realidad un poco sí lo es. Menos el acordeón, he aprendido a tocar el resto de forma autodidacta. Me sirven como herramienta de composición y expresión.

En cuanto a los instrumentos que adquieren más protagonismo son la guitarra y el ukelele. El acordeón y el piano, después.

¿Tienes planeado algún concierto en Valencia para presentar las canciones de “Solitoria”?

Bueno, claro que sí, quedó pendiente una presentación en Valencia con banda. Al menos esa era la intención de Montxo. Yo he ido tocando a lo largo del año en formato acústico, eso sí.  Cuándo se pueda llevar a cabo, ya no lo sé.  De momento estoy muy lejos de casa viviendo una experiencia que puede llevarme a cualquier lugar.

Y finalmente, ¿tienes pensado grabar nuevas canciones en un futuro próximo?, ¿un nuevo ep o tal vez un Lp?

Por supuesto. De hecho me encantaría que fuera pronto. La decisión de grabar un EP fue en primer lugar por una cuestión de tiempo, pero también económica. La autoproducción y autoedición tienen sus costes, que afortunadamente me he podido permitir.

Por otro lado también nos pareció una buena carta de presentación.  Así que mejor ir poco a poco.

Hay muchas canciones que me gustaría llevar a estudio. Espero que en la próxima vez puedan presentarse en un  LP y si no, un EP también está muy bien.

1º y 2º vídeo: Sesión de Micros Abiertos Valencia.

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