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por Guillermo Beltrán

El nombre de Scott McCloud resultará familiar a todo buen aficionado del mundo de las viñetas gracias a sus visionarias obras teóricas Entender el Cómic, La Revolución de los Cómics o Hacer Cómics; sin embargo, la relación de este autor con el medio comenzó mucho antes, colaborando esporádicamente en pequeñas publicaciones junto a su amigo Kurt Busiek primero, guionizando y dibujando la serie Zot! para la editorial Eclipse Cómics después. Precisamente en esta serie sería donde McCloud se destaparía como un autor libre de corsés y ataduras, dispuesto a asumir todos los riesgos necesarios para hacer de su pulsión narrativa algo propio y original. Asimismo, Zot! acabaría siendo un estupendo campo de pruebas en el que mezclar el género super-heróico típicamente americano, con rasgos de la ciencia ficción de los años 40, un marcado tono pulp y un estilo gráfico deudor de la influencia del manga japonés.

Así pues, nos encontramos con Zachary T. Paleozogt, más conocido como Zot, un joven superhéroe venido de un mundo paralelo situado en 1965, pero en el que se han materializado las predicciones más optimistas sobre lo que podría llegar a ser la vida en la Tierra; una perfecta utopía donde no existen las guerras, el hambre o las enfermedades y donde la tecnología ha alcanzado cotas de sofisticación nunca antes conocidas. Accidentalmente Zot llega a nuestro mundo donde conoce a Jenny Weaver, una chica de su edad que rápidamente queda prendada con ese universo ideal, dramáticamente contrapuesto a la realidad gris y desesperanzada que le ha tocado vivir. Mientras se despierta en Zot una ingenua curiosidad por conocer un mundo que no entiende, Jenny planea escapar de el como la única solución para todos sus problemas. Bajo esta dualidad, el autor se sirve para plantear una serie de temas diversos como el futuro de la tecnología, la intolerancia, las relaciones personales, el sexo, la confrontación entre realidad y ficción o el sentido mismo de la existencia humana. A pesar de tratarse de un cómic de orientación adolescente, McCloud busca dotar a estas tramas de una óptica más adulta, profundizando de forma notable en los sentimientos e inseguridades de los personajes, sin abandonar del todo una cierta aura de candidez que otorga a la obra un tono ligero y encantador.

Dentro de esta serie, nos encontramos con dos etapas claramente diferenciadas; en la primera, la acción transcurre de ida y vuelta entre ambos mundos, concentrando la mirada en cómo Zot, armado con su pistola de rayos, unas botas anti-gravedad y su arrebatadora personalidad, lucha contra unos villanos extravagantes que siguen la tradición de las historias primigenias de DC o Marvel; mientras que vemos como Jenny sueña con vivir en ese universo fantástico y perfecto. En estas páginas nos encontramos con una divertida vuelta de tuerca al concepto clásico del héroe en pijama, gracias a unas frenéticas e hilarantes secuencias en las que prima la aventura y al gran carisma que destilan esos científicos locos, monos parlantes o robots psicópatas con los que nuestro protagonista debe enfrentarse. La segunda etapa estaría conformada por los capítulos de la saga Historias de la Tierra. Aquí, los elementos fantásticos y de ciencia ficción se convierten en una mera anécdota, mientras cobran mayor importancia los relatos más íntimos que reflejan el conflicto de unos adolescentes que buscan encontrar su lugar en el mundo. En estos números vemos la faceta más experimental de Scott McCloud, tanto en el aspecto gráfico, donde juega con los encuadres de las viñetas, ofrece cuadros de acción simultánea y profundiza en una suerte de surrealismo visual, como en el puramente narrativo, acentuando el contraste entre el carácter melancólico y cínico de Jenny Weaver con la visión optimista y poética de Zot. A lo largo de los 26 números que componen este integral vemos como el trazo limpio y austero de McCloud va ganando en confianza y atrevimiento, aumentando el gradiente experimental a medida que la narración avanza, hasta encontrar un perfil marcado y reconocible a la par que atractivo.

Esta edición que nos presenta Planeta Cómics respeta al máximo la que apareció en Estados Unidos en 2008 bajo la supervisión del propio autor. Como en aquella, se excluyen los 10 primeros números de la serie, publicados originalmente en color, de los cuales Scott McCloud reniega  casi con vergüenza por considerarlos demasiado torpes y bisoños. A cambio tenemos multitud de textos escritos por McCloud que nos ponen en contexto las diferentes etapas de la serie y sus procesos creativos, bocetos, diseños de personajes y anécdotas que nos permitirán conocer a la perfección la gestación de una obra arriesgada y atípica, capaz de emocionar y entretener al mismo tiempo y que que supone uno de los hitos creativos del cómic americano de finales de los años 80’s.

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