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por Pep Gimenez

Todos los estilos musicales necesitan su héroe; o un portavoz que ejerza como símbolo y señale en sus canciones el camino a seguir: el folk tiene a Bob Dylan, el indie a los Pixies y el grunge a Nirvana. Cuando el punk se fagocitó tan solo unos años después de su explosión, y los jóvenes de todo el mundo se dieron cuenta de que había un futuro (bastante negro) tras el “No Future”, el rock buscó una forma de mantener la esencia del género musical que revolucionó la sociedad (pero, a su vez, buscando nuevas vías de expresión). En ese preciso momento apareció la new wave con sus estribillos perfectos y sus melodías impolutas…Y con todos esos músicos encorbatados que trataron de recuperar la inocencia de cierto pop juvenil.

Músicos tan diferentes como Joe Jackson, The Knack, Nick Love, The Go Go´s, The Cars, Blondie, o The B-52´s consiguieron canalizar toda la energía del punk para ofrecer discos y canciones que manifiestan la vitalidad de todo una época (llena, también, de reflejos sombríos). Pero, de entre toda esa colección de artistas, hubo uno que acabó convirtiéndose en el songwriter de toda una generación (o de varias), y eso que, en apariencia, solo era un tipo enclenque con cara de malhumorado y gafas descomunales…

Malpaso ediciones acaba de editar “Música infiel y tinta invisible”, la autobiografía del gran Elvis Costello; todo un esfuerzo titánico por parte de la editorial, ya que el libro fue publicado en inglés en febrero de este mismo año. Aun así el trabajo ha valido la pena porque el lector español ya puede disfrutar de las fascinantes memorias de uno de los autores más singulares e importantes de la cultura popular: Elvis Costello, el hombre que rejuveneció la música pop inglesa con sus airadas canciones, para después triunfar con sus incursiones en el country o el jazz.

En primer lugar nos encontramos con un autobiografía que destaca por su carácter no lineal, Declan Patrick MacManus va saltando hacia delante y hacia atrás en el tiempo, y encadena grabaciones de sus mejores discos, con anécdotas de juventud y recuerdos familiares. Este último punto es uno de los más interesantes del libro, sobre todo cuando el autor se centra en su padre (Ross MacManus), un cantante que fue miembro de la orquesta de Joe Loss; de esta forma se aprovecha para explicarnos como era la escena musical en Gran Bretaña antes de la llegada del rock: con miles de big bands actuando en salas de fiestas; además debido a una norma de la BBC (que dictaba que solo se podían emitir por la radio 5 horas de música grabada) su padre interpretó algunos de los primeros éxitos de grupos como los Beatles, circunstancia que permitió al pequeño Elvis Costello entrar en contacto con el excitante mundo del rock´n´roll.

Otro detalle a destacar del libro es su importancia a la hora de describir el panorama musical británico de finales de los 70 y principios de los 80. De esta forma asistimos a los comienzos de Elvis Costello cantando en diferente pubs, las distintas giras de conciertos con sus juergas y anécdotas etílicas, la irrupción de Stiff Records o las distintas locuras de su manager Jake Riviera (por ejemplo convenciendo a nuestro protagonista para tocar delante de un hotel lleno de ejecutivos de la industria musical).

Por supuesto su autor también aprovecha para contarnos los entresijos de las grabaciones de sus discos, y, lo que es mucho más importante, desentrañar el secreto de sus maravillosas canciones: su significado, cuando y en qué contexto fueron compuestas, las distintas historias que hay detrás de cada una de ellas y los problemas que le crearon a su autor (como, por ejemplo, una inmerecida fama de misógino y antipático). Aunque, igual de fundamental, es su faceta de enamorado de la música popular, analizando y descubriéndonos, a su vez, grandes clásicos del country, jazz, soul

“Musica Infiel y Tinta Invisible” acaba revelándose como un título imprescindible que todo amante de la música pop debe de tener en su biblioteca, y no solo porque se trate de la autobiografía de unos de los mejores compositores ingleses de todos los tiempos, sino también, por ser, según las palabras del gran Nick Hornby (Alta Fidelidad, 31 Canciones), “uno de los mejores libros sobre música y músicos”.

3 Canciones fundamentales de Elvis Costello

Mystery Dance (1977)

Dedicado a todos aquellos que no creen que Elvis Costello hace rock´n´roll: aquí tenéis un temazo directo y lleno de pura energía que nos remite a la década de los 50 y 60. No llega a los dos minutos de duración pero este nervioso y frenético “Mystery Dance” se convierte en un gran heredero de los primeros grandes himnos de Chuck Berry, Jerry Lee Lewis o Little Richard:

Alison (1977)

Un de las obras maestras del compositor inglés, a pesar de las erróneas interpretaciones que se han hecho en torno a ella: no se trata de un retrato misógino o una llamada a la violencia contra la chica del título…Sino de una de las canciones más bonitas que se han hecho sobre la tristeza, la desesperación y la soledad:

Veronica (1989)

Elvis Costello se alió con Paul McCartney y juntos crearon maravillosos momentos musicales como este “Veronica” que es puro power pop vitaminado. Aunque una preciosa y luminosa melodía protagoniza la canción, en realidad estamos ante el retrato de una mujer que está perdiendo poco a poco la memoria, una historia inspirada en la abuela del cantante que padeció alzheimer.

Foto: Anton Corbijn.

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