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por Juan Carlos Pinto

Will Toledo es un jovenzuelo imberbe que apenas ha superado la veintena, de espigada figura y andares atolondrados, parece el clásico chico solitario de instituto que se refugia en comics, videojuegos y discos de música pop (más tarde confesará que fue así como sobrevivió a la adolescencia), pero que no nos lleve a engaño su apariencia de no haber matado nunca una mosca. Toledo cuenta con más de una decena de discos publicados en Bandcamp, un par de ellos bajo el sello Matador (Modest Mouse, Sonic Youth, Superchunk), el asombroso “Teens of Style” (Matador, 2015) y el recientísimo “Teens of Denial” (Matador, 2016), además de un directo furioso y cargado de electricidad. Queda claro que Toledo no es un chico cualquiera, pero al mismo tiempo se encuentra atosigado por las mismas diatribas tan propias de la juventud, léase irte de casa de tus padres, no parar de tropezar con chicas destroza-corazones, perder el contacto y la empatía con tus amigos de adolescencia, empezar a pensar que quizás se va acercando el momento adecuado para largarte de este puto mundo. Ya sabéis, cosas de chicos, y no tan chicos, pero lo mejor será que nos lo cuente él mismo.

Después de un rato esperando, aparece Will Toledo por la puerta del backstage del escenario Pitchfork, me encuentro en Oporto, ciudad que desde hace algunos años acoge una edición reducida del Primavera Sound de Barcelona, y de momento las vibras no pueden ser mejores, hace tiempo que no disfrutaba tanto de un festival.

Will y yo empezamos a caminar sin rumbo, hablando sobre la ciudad y sus impresiones sobre el tour en el que se encuentra, me cuenta entre risas tímidas de dónde sacó el nombre para su grupo (“Car Seat Headrest”, Reposacabezas de Asiento de Coche) “Empecé a hacer música con el Windows Media Recorder, en el portátil de mi habitación, grababa guitarras, percusiones, ruidos, pero me daba mucha vergüenza grabar voces, me aterraba que alguien llegara a casa y me escuchara cantar” prosigue mientras ríe, “Así que cogía el viejo coche de mi madre y conducía hasta un aparcamiento solitario, el de algún centro comercial, el aparcamiento de iglesias en días de semana, sitios como esos en los que podía cantar y gritar todo lo que quisiera a mi computadora. El nombre del grupo viene de esos momentos, de empezar en un espacio claustrofóbico y construir un universo alrededor de él.”

Tomamos posición en un lugar bajo la sombra, Will parece más relajado, parece que se siente cómodo hablando de música, es su espacio natural. “Cuando era más joven, era una persona muy solitaria, o sino solitaria, si alguien que no conectaba con la gente de su edad. Eso ha hecho que nunca quisiera escribir canciones sobre temas universales, porque creo que nunca he sabido lo que el universo quiere, o lo que la gente joven quiere… Siempre he sido consciente de un montón de cosas y la música es una manera de dar salida a toda esa aflicción mental silenciosa. Llegados a este punto me cuenta que todos construimos una casa alrededor de nuestra infelicidad, y da la impresión que su casa tiene muchas ventanas, pero ninguna puerta. “Creo que lo mejor que soy capaz de ofrecer es un autorretrato realista de mí mismo.” 

Sus canciones son indie rock de baja fidelidad en todo su esplendor, a menudo pone una detrás de otras canciones de doce minutos llenas de zumbidos, psicodelia y fuertemente distorsionadas junto a cancioncillas marcianas de dos minutos. “Me gustan las canciones con muchas capas, era una formula que me era muy útil al principio, sepultar bajo capas y capas de distorsión mis letras y mi voz… Creo que es un indicativo de mi personalidad, ya desde niño, esconder mis puntos débiles tanto como me es posible.” Irónicamente, me parece, que además de un músico excelente es aún mejor compositor. La inteligencia emocional, los juegos de palabras, la estructura atípica de sus inofensivas y confesionales letras, son increíblemente maduras para alguien de su edad. Mención especial para Times to Die una pieza nada autocomplaciente de nuestra eterna comparación con los congéneres de nuestra misma edad. “Todos mis amigos se están casando/Todos mis amigos están en paz con Dios/Todos mis amigos están haciendo dinero/”Consigue un trabajo” me dicen/Mi trabajo es estar tumbado en la cama mientras mis amigos cantan “¿Qué es lo que has hecho mal?”/ Todos hemos tenido tiempos mejores para morir…” 

Si bien en el pasado su mundo giraba alrededor de temas relacionados con la angustia adolescente, ahora nos cuenta que sus preocupaciones vienen desde la angustia de la adultez, post universidad. “No creo que ahora tenga menos emociones negativas, pero mis emociones negativas son ahora más complejas y ricas. He superado la fase en la que mis enfados eran más del tipo: mis padres me regañan y me piden que baje el volumen de la música, a preocupaciones del tipo: he firmado un contrato con una discográfica y tengo un buen puñado de dinero en el banco, pero ahora necesito hacer un disco que venda miles de copias… Así que ahora mismo soy más un observador de mi estado de ánimo en lugar de encontrarme atrincherado en él.” 

Estamos al final de la entrevista y la conversación deriva entre asuntos tan dispares como la escena musical independiente de Estados Unidos, cree que está sobredimensionada y que la voracidad con la que se consume la música hoy en día impide, muchas veces, llegar a la esencia de los álbumes. Preguntado por la última canción que le ha volado la tapa de los sesos, responde dejando patente su amplitud de mente: “Ultralight Beam” del último disco de Kanye West, “The Life of Pablo”. Prosigue un poco emocionado mostrando reverencia hacia la forma de hacer del rapero, le confieso que “My Beautiful Dark Twisted Fantasy” disco que el señor West sacó en 2010 me parece una jodida obra maestra, asiente con la cabeza. Ríe mientras le pregunto por la canción de Radiohead que versionó en el concierto que dieron la semana anterior en Barcelona. “Espero que Tom Yorke no estuviera por ahí cerca, no me hace falta otra demanda” haciendo alusión al pequeño lío que han tenido por samplear una canción de The Cars en su último trabajo, un gran malentendido que les ha costado la destrucción de todos los discos físicos que estaban listos para salir al mercado y que han tenido que volver a ser grabados sin el bendito sample. Se despide tal y como apareció, estrechando las manos tímidamente y con la mirada en otro planeta, quizás es por eso que sólo a través de sus canciones nos deja asomarnos la ventana de su mundo, pero la puerta, si es que la tiene, es abierta en contadas ocasiones.

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