aio-zitelli-corcega-y-la-gran-guerra

por Guillermo Beltrán

Bajo el lema Aiò Zitelli!, traducción en corso de Allons Enfants, que en la Marsellesa viene a significar “Marchemos, hijos de la Patria”, el regimiento de infantería 173 del ejército francés, formado casi exclusivamente por campesinos de Córcega, combatió en el frente de la I Guerra Mundial. Estas significativas palabras son las escogidas por el periodista francés Fréderic Bertocchini para, a lo largo de ocho historias independientes, honrar la memoria de aquellos hombres a los que prácticamente obligaron por la fuerza a luchar por su país. 

A través de estos breves relatos, inspirados en hechos reales y en las cartas que estos soldados enviaban desde el frente, el autor nos muestra con crudeza los horrores de una guerra encarnizada y brutal, el sinsentido de la violencia o las penurias padecidas en el corazón de las trincheras. El autor nos invita a acompañar a este regimiento de corsos desde el llamamiento a filas narrado en “Hacia la guerra… hacia la muerte”, donde vemos como jóvenes y ancianos, con una vida totalmente ajena al conflicto, son alistados sin remisión, pasando por desoladoras escenas de contienda como los desgarradores bombardeos de “¡Dispara! ¡Dispara ya” o las ingeniosas tácticas descritas en “Éramos topos…”, el terrorífico contraste entre el frente de batalla y el día a día de los que se quedan en casa de “Una maravillosa noticia”, hasta la incertidumbre del regreso a casa ilustrada con dramatismo en “Una misa por nuestro pequeño”. En “¡Muerte a los alemanes!” contemplamos como el horror de la guerra se traslada a las poblaciones civiles cuando un grupo de turistas germanos, que se encontraban en alta mar en el momento de la declaración de guerra, son apresados a su llegada a Bastia sin saber el por qué de tanta hostilidad. En “Mi querida hermana” se profundiza en la dureza de la guerra, pero es en “Fusilado como ejemplo” donde se alcanzan las cotas de dureza más altas, gracias al relato de un pastor analfabeto y algo retrasado, ejecutado por el propio ejército francés tras ser declarado desertor por perder el contacto con su unidad al ir a curarse las heridas sufridas en combate. 

El apartado gráfico corre a cargo del dibujante español Iñaki Holgado quien, con un estilo limpio pero muy expresivo, consigue trasladar al lector al corazón del campo de batalla, representando con potencia la suciedad, la confusión y la desesperanza de las trincheras, el fragor de los enfrentamientos armados, así como el miedo y desazón de unos soldados que saben que no volverán a su hogar. Con una planificación de viñetas sencilla y clara, resultan especialmente impactantes las transiciones entre las estaciones, así como los contrastes entre los diferentes escenarios. 

Probablemente encontremos en este Aiò Zitelli! Córcega y la Gran Guerra uno de los cómics más duros y emocionantes publicados en los últimos años; un fantástico homenaje al regimiento francés más castigado por la guerra y toda una clase de historia para dar más luz a uno de los conflictos armados más sangrientos del siglo XX.

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