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por Guillermo Beltrán

La trayectoria del Hombre Hormiga es una de las más peculiares y erráticas del Universo Marvel. A pesar de ser uno de los personajes más antiguos de la editorial y ser miembro fundador de los Vengadores, su popularidad nunca estuvo a la altura de sus compañeros vestidos de mallas. La trayectoria del personaje viene marcada por una continua crisis de identidad de su encarnación original, la del científico Hank Pym, quien pasó del Hombre Hormiga, al Hombre Gigante, Goliat y finalmente a Chaqueta Amarilla, bajo cuyo alias acabó por explotar esa esquizofrenia latente, dando como resultado la creación de Ultrón y una escena de violencia doméstica que acabó con su carrera superheróica.
Más tarde se intentaría resucitar al personaje de la mano de Scott Lang, un ingeniero ladrón que roba el traje de Pym para intentar salvar la vida de su hija. Este nuevo héroe tampoco gozaría de demasiada fortuna, ya que nunca gozaría de una serie regular que disfrutara de una cierta continuidad y sus pasos por otras colecciones como Los 4 fantásticos, Héroes de Alquiler, Fundación Futuro o los Vengadores se zanjaron con más pena que gloria. Sin embargo, en el último año y a rebufo de la exitosa adaptación cinematográfica, parece que la figura de Scott Lang como Hombre Hormiga ha vuelto a centrar el interés del aficionado y de la propia Casa de las Ideas.

Tras una nueva serie protagonizada por Lang, con guión de Nick Spencer y Ramón Rosanas al dibujo, que duraría únicamente cinco números y el Annual USA 2015, el Hombre Hormiga fue uno de los elegidos para acercarse a la incursión final entre la Tierra-616 y la Tierra-1610, que tendría lugar en el evento Secret Wars y que, supuestamente, acabaría con el Universo Marvel tal y como lo conocíamos. A diferencia del resto de personajes que participaron en el evento y contaban con series en activo, la historia del Hombre Hormiga se narró en un especial ex-profeso, que enlazaba los sucesos narrados en su anterior serie con los que vendrían a continuación en las nuevas Secret Wars, cuya finalización daría lugar a una nueva colección denominada El Increíble Hombre Hormiga, de nuevo con Spencer y Rosanas como equipo creativo. Así pues, este volumen sirve como transición en la vida de Scott Lang del viejo al nuevo Universo Marvel; recogiendo en sus páginas el Annual con el que se cerraba su serie anterior, el especial pre Secret Wars y los cuatro primeros números de la nueva etapa.

En el número anual vemos como Hank Pym y Scott Lang se ven obligados a formar equipo para enfrentarse a uno de los villanos clásicos del personaje como es Cabeza de Huevo, quien se ha adueñado de unas réplicas robóticas de los Vengadores creadas por el propio Pym. Este curioso enfrentamiento da lugar a una divertidísima sucesión de gags, donde los falsos Vengadores creados por Pym como “afirmación positiva” no dejan de soltar frases como “¡Hank Pym es el mejor hombre que he conocido en la vida! ¡Es un héroe para todos nosotros” (Capitán América); “¡Es mejor científico de lo que yo aspiro a ser! Me siento tonto cuando hablo con él. ¡A veces asiento y finjo que sé de qué habla!” (Iron Man) o “¡Ese Hank Pym está como un queso!” (Ms. Marvel); retratando una vez más, la peculiar personalidad del Hombre Hormiga original. Seguimos con el tie-in de la Secret Wars, en el que vemos el último día de Scott Lang en la Tierra antes del fin del mundo. En este número vemos cómo el Hombre Hormiga debe robar para la Sra. Mongerstern, dueña de una peculiar residencia de ancianos y socia capitalista de la agencia de seguridad creada por el héroe, un extraño y poderoso artefacto de las manos de un mafioso de poca monta. Asimismo, vemos como el bueno de Lang, ante la perspectiva del fin del mundo, profundiza en su relación con la supervillana Escarabajo, rompiendo una de las normas más básicas de todos los justicieros enmascarados.

Los dos primeros números del tomo son divertidos, pero un tanto insustanciales con una narrativa que se mueve un poco a trompicones, supongo que forzada por las circunstancias de servir de puente entre varias historias; sin embargo, los cuatro números aquí incluidos de El Increíble Hombre Hormiga, la serie del All new, All different Marvel, funciona a velocidad de crucero manteniendo las buenas dosis de diversión y auto-parodia que veíamos en los números anteriores, pero dotando a la historia de una narrativa potente y muy original. Aquí Scott Lang sigue intentando levantar su nueva agencia de seguridad acompañado por Forjador y Oso Pardo, dos antiguos villanos de segunda fila, mientras trata de lidiar con su ex-esposa y una hija adolescente que empieza a pasar de él. Entre tanto, una compañía informática desarrolla una aplicación para móviles que sirve a los criminales a encontrar al supervillano más adecuado para perpetrar sus planes malignos. Esto llevará a nuestro héroe a enfrentarse a toda clase de peligros como monstruos gigantes, ex novias despechadas o magos que esconden en la chistera conejos asesinos; saliendo de los apuros con más o menos suerte, pero siempre dibujando una sonrisa en nuestras caras. Además nos encontramos con las apariciones estelares de Ms. Cosa, el Capitán América (ahora Sam Wilson) y del actor y guionista Paul Scheer, que más allá de ser anecdóticas, elevan el ritmo narrativo de la historia, regalándonos algunos momentos memorables. El dibujo de Rosanas se muestra sencillo y fresco, lleno de dinamismo y espectacularidad, pero también de dramatismo e intimidad cuando la escena lo requiere. Con un estilo sin estridencias, el trazo firme del dibujante español nos guía por la página sin dificultad y sirve a la perfección a esa narrativa construida a base de flashbacks con la que Spencer desarrolla este arco argumental.

En definitiva, este “Ultimos días” del Hombre Hormiga supone un disfrutable punto y seguido en la historia de un personaje que promete reservarnos muchas sorpresas y grandes momentos llenos de diversión sin pretensiones.

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