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por Guillermo Beltrán

La editorial valenciana Grafito Editorial nos presenta el primer álbum de Carles Ponsí, un dibujante que se dio a conocer gracias a sus tiras cómicas para revistas como El Jueves, Cáñamo, Manhunt Daily, o Zero; y la verdad que su estreno en formato largo no podría haber sido mejor. En este tomo el dibujante relata de forma autobiográfica cómo cambia su vida cuando su madre decide abrirse una cuenta de Facebook, desarrollando una serie de gags independientes pero con una cierta continuidad lógica; desde que la madre se compra el ordenador, hasta que se va familiarizando con las redes sociales para acabar sufriendo en sus carnes la misma tortura a la que expone a su hijo. El autor expone la brecha generacional de una forma cercana y directa, con la que es fácil que cualquiera que haya pasado por la misma situación se sienta reflejado, alcanzando unas cotas cómicas verdaderamente sorprendentes.

El personaje de Carles y su madre funcionan como un verdadero dúo cómico, cuya visión enfrentada de las nuevas tecnologías nos regala momentos absolutamente hilarantes en los que es difícil contener la carcajada. Así, la trama se prolonga a través de todos los tópicos del mundo digital, desde los selfies, los emoticonos, los chats… todo eso a lo que estamos acostumbrados a usar a diario, pero bajo la descacharrante perspectiva de una generación analógica. La composición de las páginas se asemeja a los elementos gráficos propios de los ordenadores y smartphones, incorporando inteligentemente las tipografías e interfaces de Facebook y WhatsApp, memes reconocibles e incluso esas desagradables invitaciones a juegos on-line; que dotan al conjunto de una encantadora identidad. El dibujo es caricaturesco y la estupenda paleta de colores aporta la calidez y profundidad necesaria para hacer que sus viñetas transmitan a la perfección la naturalidad y el absurdo de las situaciones que nos muestran.

¡Socorro! ¡¡Mi madre tiene Facebook!! es un estupendo cómic, rebosante de diversión y simpatía, que dibujará una sonrisa a todo aquel que haya padecido en sus carnes el tener una madre informatizada.

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