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por Pep Gimenez

La escena se ha repetido durante varias generaciones: una mañana de sábado, bien temprano, los chillidos de los chavales recién levantados ponen banda sonora a otro día soleado, estos se dirigen al salón con un buen tazón de cereales…Entonces encienden el televisor y comienza la magia; ante sus ojos desfilan familias prehistóricas, pandillas de gatos callejeros, jóvenes que resuelven misterios con un chucho cobardica, superheroínas infantiles de vitalidad contagiosa, pequeños seres azules…

Porque nunca ha habido, ni lo habrá, un universo tan maravilloso como el que creó Hanna-Barbera.

Mauricio-José Schwarz analiza en su libro “De Tom y Jerry a Las Supernenas: La Aventura de Hanna-Barbera” (Dolmen Editorial, 2015) las obras maestras de William Hanna y Joseph Barbera, dos genios que revolucionaron (varias veces) el panorama de la animación y lo convirtieron en una de las artes más divertidas de todos los tiempos. Además repasa su historia desde los comienzos con “Tom y Jerry” hasta el éxito de Cartoon Network (“Las Supernenas”, “El Laboratorio de Dexter”), pasando, por supuesto, por la Edad de Oro de la compañía (“Los Picapiedra”, “Scooby-Doo”, “El Oso Yogui”…).

Sin embargo el autor no solamente recorre la gran historia que protagonizó Hanna-Barbera, sino que también incide en algunos detalles que convirtieron a sus series en auténticas leyendas: los personajes pandilleros de “Don Gato”, la sorprendente sensualidad de Velma de “Scooby-Doo”, “Los Picapiedra” como primera sátira familiar (y en el que luego se basarían “Los Simpson” o “Padre de Familia”)…

Otro elemento clave que permitió el crecimiento y consolidación de la compañía fue su apuesta por la Animación Limitada: un proceso de producción, duramente, criticado en su momento pero que permitió simplificar y dividir las tareas, ahorrando, a su vez, dinero y tiempo. La Animación Limitada posibilitó que el universo de los Dibujos Animados saltará del cine a la televisión con éxito, y desarrolló una nuevo enfoque de la industria que, en realidad, no estaba, necesariamente, reñido con la calidad artística: ahí tenemos “El Punto y La Linea”, el excelente corto de Chuck Jones, u originales producciones como “Los Autos Locos” o “Los Supersónicos”.

“De Tom y Jerry a Las Supernenas: La Aventura de Hanna Barbera” acaba revelándose como un un libro esencial para todos aquellos que han disfrutado de series y producciones que, a día de hoy, han transcendido su estatus de productos de entretenimiento para convertirse en obras maestras, y en los perfectos ejemplos de una forma de crear (y sentir) la Animación que, desgraciadamente, no se volverá a repetir…Aunque su espíritu se mantiene en títulos como “Gravity Falls” o “Phineas y Ferb”.

¡Viva Hanna-Barbera!

 

3 Grandes Personajes y Un Error

1 El Capitán Cavernícola

Secundario de Oro cuyos primeros recuerdos los asocio a sus apariciones en “Los Picapiedra”, aunque en realidad protagonizó su propia serie a finales de los 70 (“Capitan Caveman and The Teen Angels”). El primer superhéroe de la humanidad se fue ganando poco a poco mi cariño, gracias a intros como este:

2 Velma

¡Oh Velma!, tú eres la única que ocupará siempre mi corazón:

3 Pierre Nodoyuna (y su perro Patán)

La gran pareja de villanos, y una de las razones que convirtieron a “Los Autos Locos” en la mejor producción de Hanna-Barbera. Su tronchante capacidad para hacer el mal (inspirada en el personaje de Jack Lemmon de “La Carrera del Siglo”) estaba salpicada por divertidos momentos de puro slapstick.

El Error: Scrappy Doo

¿De verdad pretendían arrebatarle el protagonismo a nuestro perro cobardica favorito con este chucho enano cuya valentía te ponía de los nervios, y acababa con tu paciencia?

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