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por Pep Gimenez

Un niño mira con curiosidad una misteriosa caja que le acaba de comprar su abuelo, en la tapa se encuentra dibujado un enorme interrogante. El niño nunca la abrirá; prefiere imaginarse las maravillas que pueden haber en su interior, todo el misterio que le ofrece ese gran signo de interrogación…No va a dejar que la realidad le estropee una emocionante historia…

Años más tarde un hombre calvo discute con otro en medio de una isla situada en ninguna parte. Están a punto de saber qué esconde una misteriosa escotilla, pero antes de hacerlo ese hombre calvo le dice a su amigo: “La diferencia entre tú y yo Jack, es que tú eres un hombre de Ciencia, mientras yo soy un hombre de Fe”. Esa persona necesita creer que su avión se ha estrellado en ese misterioso lugar por alguna razón concreta. Necesita saber qué esconde esa isla, que tiene planeado para ellos…

Años más tarde, en una galaxia muy muy lejana. Un mocoso escondido tras un mascara que pretende ser aterradora, le habla al casco semidestruido de su legendario abuelo. EL chaval quiere ser tan grande como él, pero, en el fondo, tiene miedo de su propia inmadurez, de no estar a la altura, de acabar cayendo en el lado luminoso de la Fuerza…

Las tres historias, en realidad, acaban señalando a una misma persona: J.J. Abrams.

Juan Luis Sánchez y Luis Miguel Carmona consiguen, a través de “De Perdidos a Star Wars. J.J. Abrams. Un Hombre y Sus Sueños” (Diábolo Ediciones, 2015), un certero análisis del autor que inauguró lo que hoy conocemos como “La Edad de Oro de La Televisión” y que, además, ha devuelto la magia a dos de las mejores sagas de Ciencia Ficción. Aunque también recorren su vida destacando aquellos momentos en su infancia, y adolescencia, que acabarían siendo claves en el discurso cultural y emocional del director de Super 8 (2011).

J.J. Abrams creció rodeado de auténtica pasión por el cine: su padre llegó a encargarse de la producción de varios telefilmes, y, también, trabajó en las oficinas de la Paramount, lo que permitió a nuestro protagonista estar en contacto con la industria audiovisual de la época; por ejemplo en el libro se nos relata, de manera muy divertida, como, aun siendo un adolescente, el director de El Despertar de La Fuerza (2015) asistió a un pase de prueba de 1997: Rescate en Nueva York (1981), e incluso se atrevió a comentar sobre algunos aspectos del film a su director el gran John Carpenter. Sin embargo, uno de los momentos más decisivos de su vida fue cuando comenzó a realizar pequeñas películas en Super 8, de este modo llego a conocer al mismísimo Steven Spielberg, y acabó aceptando una oferta suya para restaurar las viejas películas que el director de Tiburón (1975) había rodado en su infancia.

Después de disfrutar del libro, se puede afirmar que sus autores triunfan a la hora de explicar una de las principales claves que convierten a las películas y series de J.J. Abrams en una experiencia inolvidable: su capacidad para crear personajes memorables y convertirlos en el verdadero centro de sus historias. Desde ese Benjamin Linus que nos enamora con su ambiguo papel de villano hasta un Spock que tiene que aprender a convivir con la parte humana que vive encerrado en su alma, pasando por un Ethan Hunt convertido en un héroe mucho más cercano durante sus aventuras en “Misión: Imposible III” (2006) o el doctor Walter Bishop que, en el fondo, solo quiere recuperar el amor de su hijo…Todos ellos se convierten en el anclaje emocional del espectador, mientras el cineasta nacido en Nueva York nos zambulle de forma vertiginosa en sus historias.

Porque otra de las características de J.J. Abrams es su pasión y vitalidad a la hora narrar: el director combina el sentido de la maravilla de la época dorada de los Blockbusters (La Guerra de Las Galaxias, la productora Amblin Entertainment) y le añade la velocidad de los tiempos actuales. Un ejemplo perfecto es Super 8, que es un homenaje al cine de los 80, pero que en algunos momentos está contado con el ritmo trepidante de un episodio de Lost.

También ha sido capaz de rejuvenecer el género de espías recuperando su esencia en la serie Alias y en Misión: Imposible III (ese Macguffin Hitchconiano que es la Pata de Conejo), aunque, por el momento, su gran triunfo ha sido recuperar las dos mayores sagas de Ciencia Ficción de todos los tiempos (Star Trek y Star Wars) para conseguir que una nueva generación de espectadores se enganchen a ellos…Sin perder, a su vez, todo aquello que las hacia únicas.

“De Perdidos a Star Wars. J.J. Abrams. Un Hombre y Sus Sueños” es un libro necesario para todos aquellos que quieran adentrarse en el personal mundo del que, posiblemente, sea uno de los cineastas más importantes de los últimos años. Todo aquel que se aventure en sus páginas disfrutará de un análisis detallado y crítico, pero, también, lleno de admiración por un talento cuyo discurso cinematográfico aún tiene que evolucionar, algo más, para alcanzar a sus maestros…Pero que ya puede ser reconocido como el hombre que ha cambiado, para siempre, el panorama televisivo, y, a su vez, ha devuelto algo de verdadera ilusión y emoción a la salas de cine.

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