Comet-Gain

por Pep Gimenez

A principios de los 90, los raros, los freaks, los jóvenes que no eran ni altos ni guapos (pero con un talento infinito) asaltaron el mundo de la música, y (casi) lo conquistaron. El Rock Alternativo se convirtió en la otra vía para descubrir nuevas sensaciones…Pero, poco a poco, ese maravilloso nuevo camino fue siendo asimilado por el mainstream y la poderosa industria musical…Hasta llegar a nuestros días, donde el termino Indie ha acabado convirtiéndose en un concepto vacío y manipulable.

Sin embargo, durante unos largos segundos, todo fue maravilloso: tanta genialidad junta y toda la honestidad del mundo para intentar una nueva revolución musical; con Nirvana convirtiéndose en el grupo más importante de su generación, liderando (a su vez) una serie de cambios que permitieron que el mejor rock de aquellos años empezara a ser disfrutado más allá de los circuitos independientes, las radios universitarias o los fanzines. Aun así Kurt Cobain y los suyos nos fueron los únicos héroes: Elliott Smith, Jawbreaker, los grupos británicos surgidos de la explosión C86, Fugazi y muchos otros artistas contribuyeron a enriquecer las vidas de un montón de adolescentes, además de servirles de inspiración para escribir, componer o simplemente intentar mejorar el mundo que tenían alrededor.

Ramón Oriol acaba de publicar “Música Alternativa. Auge y Caída (1990 – 2014)” (Editorial Milenio, 2015) que, al contrario que otros libros dedicados a esta época y estilo, se convierte en un recorrido emocional por la pasión musical de su autor. En realidad no estamos ante un análisis minucioso de grupos y discos, sino más bien ante una sincera declaración de amor por una forma de sentir y vivir la música que, desgraciadamente, ya no es tan común hoy en día.

Cuando su autor nos habla de Nirvana, no solo se centra en su importancia histórica y en la innegable genialidad de sus canciones, sino también nos cuenta como se convirtieron en algo esencial para él y para otros chavales de su generación…Estamos ante un libro que no nos habla como si fuera un académico crítico de música, sino como ese amigo, o hermano mayor. que nos descubre nuevos y fascinantes grupos mientras comparte una birra con nosotros. Ramion Oriol consigue atrapar al lector con su cercanía y entusiasmo, como hacen (y deben hacer) los mejores periodistas musicales…

Y es que se puede afirmar que “Música Alternativa. Auge y Caída (1990 – 2014)” es, también, la apasionada reivindicación de un periodismo musical que no solo informa sino que, además, se interesa por trasmitir su pasión a todo aquel que siente un, fascinante, impulso por descubrir nuevos amores sonoros: Popular 1, César Martín, Punk Planet, Kiko Amat…Tantas publicaciones y autores (junto con películas y cómics) que son elogiados en sus páginas porque, en el fondo, han acabado siendo tan importantes como las bandas y los discos que ellos nos descubren…

De esta forma contemplamos a Ramon Oriol como un digno heredero de esos tótems de nuestra educación musical: no solo de Nirvana o de los Pixies se nutre este excelente libro, también se aprovecha para reivindicar grupos (y escenas) que no suelen encabezar los típicos estudios sobre el rock independiente: de los ingleses Comet Gain al Punk Pop y verdadero Emo (Alkaline Trio, Pedro The Lion…), pasando por el Queer Punk, y terminando por un grupo que, en un mundo justo e ideal, serían los nuevos ídolos de la música independiente: Joyce Manor.

Si aún guardas en tu casa ese cassette del Nevermind que te grabó tu primo, si aprovechas para ponerte tu vieja camiseta de Lookout Records cada vez que sales de juerga con tus amigos, si a la chica (o chico) que te gusta le has hecho un recopilatorio con temas de Bill Callahan o The Magnetic Fields…Si miras con pasión cualquier portada de Popular 1, Rockdelux o Ruta 66…Entonces no lo dudes, regálate “Música Alternativa. Auge y Caída (1990 – 2014)”; en sus páginas conocerás a un nuevo colega….

5 Discos que que merece la pena (re)descubrir

Team Dresch – Captain My Captain (Chainsaw Records, 1996)

En paralelo al nacimiento y desarrollo de movimientos como el Riot Grrrl también surgió el Queercore, donde se defendía un punk rock de carácter abiertamente homosexual. Entre las mejores bandas de aquella escena estaban Team Dresch, procedentes de Portland, y lideradas por Jody Bleyle: da lo mismo si eres gay, lesbiana, heterosexual….La belleza y ferocidad de canciones como “Don´t Try Suicide” o “Yes I Am Too, But Who Am I Really?” acaban enamorándote, y haciéndote pensar que deberían estar consideradas al mismo nivel de importancia que los himnos de Bikini Kill o Fugazi.

Comet Gain – City Fallen Leaves (Kill Rock Stars, 2005)

Leyendas de la música alternativa en el Reino Unido…En realidad de “La Auténtica Música Alternativa”: la que no aparece en las portadas del NME sino la que se crea a través de fanzines y pasión por la música pop. Comet Gain llevan desde 1992 editando excelentes discos y codeándose con representes del Indie británico más genuino e innovador (Dan Treacy, Huggy Bear, Yummy Fur, Edwyn Collins…), pero “City Fallen Leaves” demuestra que su talento está lejos de extinguirse: “The Ballad of A Mixtape” emociona como cualquier otro himno de Hefner, mientras que “The Fists in the Pocket” es el single perfecto de Indie Pop que The Pains of Being Pure at Heart nunca serán capaces de crear:

Saves the Day – Through Being Cool (Equal Vision Records, 1999)

El Punk Pop de finales de los 90 no solo fue Blink 182 o The Offspring, también hubieron otros grupos con una increíble capacidad para crear adictivas composiciones de Power Pop, al mismo tiempo que ampliaban sus horizontes musicales. Entre ellos estaban Saves The Day que mezclaron el mejor sonido Emo de la época (Jawbreaker, The Promise Ring y otras grandes bandas que enriquecieron una etiqueta que ahora está en decadencia) con la enseñanzas, para encontrar el estribillo perfecto, que nos legó el Blue Album de Weezer:

Marah – If You Didn´t Laugh, You´d Cry (Yep Roc Records, 2005)

En 2005, mientras todos los focos se centraban en Wilco, los hermanos Bielanko (residentes en Philadelphia) se dedicaron a liderar el que, posiblemente, era el mejor grupo de rock americano de aquella época: bebían de los clásicos (The Band, Gram Parsons), pero al mismo tiempo le imprimían una fuerza arrolladora a sus canciones que los acercaba a gente como Cheap Trick o Tom Petty and The Heartbreakers. Hace unos años pude disfrutar de la magia de Marah en un concierto especial navideño (celebrado en el Wah Wah Club de Valencia), y cada vez que lo recuerdo aparece una bonita sonrisa en mi cara:

Joyce Manor – Joyce Manor (6131 Records, 2010)

Puede que no esté todo perdido…Puede que, a pesar de que los actuales reyes del Indie sean bromas pesadas como Arcade Fire o que la gente se trague cosas tan malas del calibre de Deerhunter, aun quede un poco de espacio para la esperanza…Puede que algún día, en alguna tienda de discos, un chaval decida comprar un álbum donde aparecen chavales sonrientes en la portada…Y cuando comience a escuchar el vinilo su corazón empiece a bombear a toda velocidad porque acaba de descubrir un nuevo amor musical…Puede que alguna día, Joyce Manor sea la banda favorita de una nueva generación de entusiastas por la música independiente…

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