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por Guillermo Beltrán

Este sábado, 12 de Septiembre, los amantes del mejor Rock ´n´ Roll tienen una cita en el Loco Club, donde estarán los suecos Diamond Dogs presentando su nuevo disco “Quitters and  Complainers”. Como esto me parece una excusa tan buena como cualquier otra para repasar la discografía de una de las mejores y más variadas escenas musicales del mundo, os ofrezco una breve y subjetiva selección de los álbumes más destacados que han visto la luz en las frías tierras de Odín.

The Hellacopters – By the grace of God (2002)

The Hellacopters hicieron su primera aparición a finales de la década de los 90’s, en un momento en el que apenas quedaban las cenizas del grunge que conmocionó el mundo y la escena musical estaba dominada por el Brit-pop que ya empezaba a aburrir por su falta de actitud. Ante esta situación, estos jovencitos suecos supusieron una bocanada de aire fresco y espoleados por el inmisericorde martillo de Thor se dispusieron a borrar del mapa a todos aquellos que mancillaron el buen nombre del rock & roll. Con una propuesta sonora que mezclaba la intensidad de Motörhead, la contundencia de los Dictators y la energía de los MC5, el combo liderado por Nicke Royale gestaron una colección discográfica musculosa y sin apenas altibajos a lo largo de casi 20 años de carrera hasta que echaron el cierre definitivo en 2008. LPs como “Grande Rock”, “High visibility” o “Disapointed blues” son algunas de las perlas que dejaron en el camino antes de la gestación de su obra cumbre, “By the grace of God”, un fantástico álbum donde cristalizaron mejor que nunca ese hard rock de alto octanaje con retazos de carnoso rock ‘n’ roll que les catapultó a la cumbre de la escena nórdica. Con temas de la talla de “Rainy days revisited”, “Go easy now” o la pieza que da nombre al disco, The Hellacopters compusieron una de las mejores experiencias que cualquier aficionado a las guitarras salvajes y los metales contundentes podía echarse al gaznate.

Turbonegro – Apocalypse dudes (1998)

Desde Olso llegaron una de las bandas más gamberras, marcianas e irreverentes de todo el panorama escandinavo. Con un aspecto que mezclaba a partes iguales el cuero de catacumbas homosexuales con los uniformes de la Alemania nazi, Turbonegro se presentaron ante el respetable con un enciclopédico conocimiento del rock y un sentido del espectáculo a prueba de petardos en el ojete. Estos falsos burrajas liderados por el inefable Hank Von Helvete, emergieron hace casi dos décadas para escándalo de bien pensantes y punks puretas, armados con unas canciones poderosas que bebían de influencias tan eclécticas como los Stooges, Blue Öyster Cult, AC/DC, Thin Lizzy o Ramones; para dar forma a pepinazos glam-punk como serían “Hot cars and spent contraceptives”, “Never is forever” o “Ass cobra”, en donde podíamos encontrar hits inmediatos como “I got erection”. Sin embargo, en 1998 llegaría su obra magna, el descomunal “Apocalypse dudes”, toda una bacanal death-punk, de excesos tóxicos y delirios mentales; en el que podíamos encontrar desde pildorazos meteóricos como “Don’t say mothefucker, mothefucker” a mercuriales operetas como “Zillion dollar sadists”. Toda una obra maestra que Jello Biafra no dudó en describir como “el mejor disco jamás editado en Europa”.

The Soundtrack of Our Lives – Behind the music (2001)

De las cenizas de los iniciáticos Union Carbide Productions surgió el que probablemente haya sido el mejor grupo del mundo durante los últimos 15 años; toda una maquinaria de psicodelia guitarrera, deudora de los Beatles más lisérgicos, las alucinaciones de Love, el humor corrosivo de The Kinks, la abrumadora energía de los Who y de la bendita locura de los primeros Pink Floyd; todo ello al servicio de unas canciones estupendas. Su carrera es intachable, espectacular, soberbia, inmaculada… desde su debut con el mini LP “Homo habilis blues”, hasta su último lanzamiento “Throw it to the Universe”; TSOOL fueron esparciendo ácidas gemas en las que brillaban las guitarras certeras de Ian Person y Björn Olsson, unas melodías delicadas e hipnóticas y la personalísima voz del chamán Ebbot Lundberg. Cada disco de estos suecos supone un hito en el rock psicodélico contemporáneo; partiendo del desgarrado oscurantismo de “Extended revelation for the psychic weaklings of western civilization”, el directo y rockero “Origin Vol. I” hasta el conceptual y crítico “Communion”, pero todo palidece ante la grandeza de su obra maestra, el excelso “Behind the music”, tal vez el tratado musical más perfecto editado en la década pasada. Con temas que pasan de la potencia rítmica de “Sister Surround”, “Infra riot” o “Nevemore” a la más delicada sensibilidad pop de “Ten years ahead” o “In your veins”, este LP supone la maravillosa conjunción de unos músicos fantásticos en pleno estado de gracia, mostrando en su crudeza todos los claroscuros de su mente y alma.

The Flaming Sideburns – Hallelujah rock ‘n’ roll (2001)

En un segundo plano de popularidad en comparación con sus compañeros generacionales, quedan los finlandeses The Flaming Sideburns; con una trayectoria de trece años a sus espaldas, los de Helsinki siguen en esto por amor al arte, conscientes de que su tren pasó hace tiempo pero incapaces de dejar de echarle leña a la máquina. Liderados por ese apasionado bocazas de origen argentino llamado Eduardo “Speedo” Martínez, las Patillas en Llamas no han dejado de practicar un rock ’n’ roll exultante, rumboso, viciado y lascivo; con las figuras de Bo Diddley y Keith Richards como faros guía. Empezaron a hacerse oír con el recopilatorio de singles “It’s time to testify… brothers and sisters”, toda una almagama de vibrante R&B e infeccioso garaje poseído por el espíritu de de James Williamson; pero su nombre quedará para siempre en nuestra memoria gracias a “Hallelujah rock ‘n’ roll, una de las mejores grabaciones de la época, todo un festín para los sentidos que hace honor a su título, lamiendo por igual el retrete de “Beggars Banquet”, el papel pintado de la Tamla-Motown y el banano de “The Velvet Underground & Nico”. Un verdadero manual de actitud rockera en el que encontramos desde aquelarres como “Loose my soul” a baladones de la factoría Jagger/Richards como la corrosiva “Flowers” que, sin embargó pasó con más pena que gloria por las listas de ventas y tuvo menos exposición mediática que la que sin duda merecían.

The Yum Yums – Sweet as candy (1998)

Los noruegos The Yum Yums están considerados por muchos como una de las mejores bandas de power-pop del continente europeo. La banda liderada por Morten Enriksen comenzó su andadura allá por 1993, después darse cuenta que el mundo necesitaba de un buen grupo que insuflara alegría y vitalidad al pop que se desarrollaba por aquél entonces. El resultado de tamaña iniciativa no pudo ser mejor y dio como resultado uno de los discos más brillantes del pop guitarrero de los últimos 20 años; “Sweet as candy”, su disco debut, contenía todo lo exigible a un LP de este estilo: melodías infecciosas, brillantes riffs de guitarra, intrincados juegos vocales y un poso de gamberrismo y el afán por pasárselo bien, presente a lo largo de todos los surcos del vinilo. Poniendo en práctica las enseñanzas aprendidas de grupos como The Beat, Ramones, Real Kids o Barracudas, The Yum Yums componen auténticos trallazos power-poperos con retazos punk como la vibrante “Crazy over you”, la pegadiza “Back to Rosie” o la maravillosa “Rush hour”, conformando un disco que permanece como una de las cotas más altas del rock escandinavo.

The Nomads – Showdown! (1994)

A mediados de los 80’s unos jovenzuelos habitantes de la ciudad residencial de Solna, a las afueras de Estocolmo,  decidieron que lo mejor que podían hacer para sobrevivir al tedio del frío invierno sueco era colgarse una guitarra al hombro e interpretar lo más salvaje y suciamente posible aquellas canciones que les revolvían las neuronas; así, parapetados por un revival garagero que santificaba desde los hallazgos sonoros de los Sonics hasta el punk australiano y neoyorquino, nacieron The Nomads, una de las bandas seminales del rock proveniente del norte de Europa. A golpe de versiones ruidosas y aceleradas, amén de posteriores composiciones propias, este grupo formado por Nick Vahlberg, Ed Johnson y Hans Östlund, desarrollaron una amplísima discografía prácticamente imposible de rastrear por estar compuesta de infinidad de vinilos y compactos en innumerables sellos de todo el planeta que, sin embargo ha sobrevivido a modas y tendencias, gracias a la solidez de unas fantásticas canciones y a una continua evolución en su sonido. Por eso resulta recomendable hacerse con los dobles recopilatorios “Showdown!” que incluyen lo mejor de sus álbumes, además de una buena representación de singles, versiones y rarezas.

Dungen – Skit I allt (2010)

Encarando las recientes incursiones psicodélicas del pueblo blondo, un género que ya tuvo buenos pioneros en los años 60’s y 70’s, nos encontramos con Dungen, tal vez la banda más completa de esta escena, ya que son los únicos reconocidos que ni se codean con el mainstream, ni escanean los sonidos pretéritos. Directamente influenciados por los también suecos Motorpsycho, han sabido combinar con coherencia y originalidad el toque vikingo de un primer psico-folk-rock que podríamos equiparar al de los británicos Caravan, con un rock cada vez más ácido que levantaría las pasiones entre los fans de los Flaming Lips. Dentro de este proceso evolutivo encontramos en “Skit I allt” su obra clave, en la que encontraron la fórmula de matizar las texturas vintage y psicodélicas del equipamiento añoso y las técnicas análogas de grabación, con una composición de aires bucólicos, pastorales y otoñales, y una ejecución que transita por un suave y acogedor timbre jazzístico, nostálgicas reminiscencias folk y escapes rockeros, a la usanza fines de los 60, con guitarras a todo fuzz y dinámicas baterías. Desde la apertura, con la apacible melodía de flauta traversa que da el sello a “Vara Snabb”, hasta el cierre con la notable y crepuscular “Marken Lag Stilla”, el trabajo se presenta como un disco con empaque y consistencia, destacando el logrado coro de “Min Enda Vän”, las sutiles voces femeninas invitadas en “Brallor”, la belleza de “Soda” o la escapista y potente jam instrumental “Högdalstoppen”.

Baby Woodrose – Chasing rainbows (2007)

En el año 2001 el alucinado músico de origen danés Lorenzo Woodrose decide tomarse un descanso de su banda nodriza On Trial para dar salida a una serie de temas bajo el paraguas de un proyecto más personal; nace así Baby Woodrose, cuya primera referencia es “Blow your mind!”, un álbum íntegramente compuesto e interpretado por el bueno de Lorenzo y en el que desarrolla una suerte de garaje psicodélico donde se adivinan las influencias de bandas como The 13th Floor Elevators, Blue Cher, Love o The Sonics, todo ello bajo un prisma en el que prima la inmediatez de unas guitarras crudas y directas. Como el lanzamiento tiene una buena acogida, tanto por parte del público como de la crítica, Lorenzo decide convertir Baby Woodrose en su principal ocupación, rodeándose de una banda al completo que le aportará nuevas y más variadas instrumentaciones. Así pues “Baby Woodrose” supone un acercamiento a las melodías más cuidadas, los arreglos más desarrollados y a un proceso de producción mucho más exuberante, componiendo un nuevo sonido en donde predomina el fuzz y los sitares, tomando como referencia las grabaciones de bandas como The Seeds o The Fuzztones. Temas como “Twilight princess”, “I’m gonna make you mine” o “Someone to love” forman la columna vertebral de un disco lleno de recovecos en los que explorer las puertas del entendimiento.

Backyard Babies – Total 13 (1998)

Miembros junto con Hellacopters, Gluecifer y Turbonegro de aquella primera hornada de bandas escandinavas que asoló Europa a principios del siglo XX, los Backyard Babies fueron los primeros en editar un disco imprescindible para el devenir de la música rock y también los que antes se quemaron. “Total 13” representaba como ningún otro hasta la fecha los mandamientos del rock nórdico; a saber, melodías directas y desgarradoras que no dejaban ninguna concesión al oyente, guitarras musculosas que despertaban las emociones más oscuras y un sonido crudo, sin maquillaje, entroncado en la mejor tradición hardcore, representada por bandas como Motörhead, Social Distorsion o los MC5 más desatados. Cada uno de los cortes del álbum transpiran una energía y fortaleza inusitadas, con la esencia latente del punk más rabioso y el rock más sucio, potente y sucio que la mente humana es capaz de concebir, Backyard Babies se desmarcan con trece pepinazos tan grandes como “Made Me Madman”, “U.F.O. Romeo”, “Let’s Go To Hell”, “Ghetto You”, “Subcultura Hero” o “Look At You”; auténticos balazos entre ceja y ceja que conformarían un LP para la posteridad.

Samla Mammas Manna – Familjesprickor (1980)

Fundadores, junto a otros, del Rock in Opposition durante comienzos de los 70s e importantes referentes de lo que fue la movida progg sueca de la misma década, los Samla Mammas Manna también grabaron bajo los nombres Zamla Mammaz Manna (1977-1980) y Von Zamla (1982-1984). Este es el tercer y último álbum grabado como ZMM y, para muchos oyentes de la banda y de música con aires al sonido Canterbury en general, el mejor. Muy alejados del rock progresivo más comercial que intentaba abrirse paso entre el punk y el dance a fines de los 70s, el gran quinteto sueco se las arregla para hacer funcionar a la perfección las enseñanzas del Zappa más alucinado con diversos elementos de denominación propia como tétricos acordeones que se funden entre pedales de guitarras y sintetizadores agobiantes, ligerísimos elementos de rock industrial como ciertos teclados que generaban la impresión de escuchar los sonidos de metales golpeados; una sensación característica de agrupaciones industriales como Ministry o Skinny Puppy; todo dentro de un clima general denso, oscuro. Es como si el elemento circense que aportaba dinamismo y humor a la música de los primeros Samla hubiera mutado a sonidos embrujados; como si ese circo feliz, para toda la familia, hubiera pasado a convertirse en un tren fantasma.

Diamond Dogs – Too much is always better than not enough (2002)

Tras unos inicios difíciles a mediados de los 90’s, en los que la sombra de la separación planeo sobre los Diamond Dogs, la banda liderada por Sören “Sulo” Karlsson encontró la fórmula de su sonido a principios de los 2000 con la publicación del disco “As your greens turns Brown”; en el que cristalizaron a la perfección la diversión sin tapujos de los Faces de Rod Steward y los riffs certeros y apasionantes de los Stones. Sin embargo, sería en este “Too much is always better than not enough” donde los suecos alcanzarían sus cotas más altas de inspiración, con unas canciones en las que se entremezclaban el country alternativo americano, el pub rock británico y ciertas pinceladas glam que rezumaban espíritu festivo. Con un sonido de ascendencia setentera, los Diamond Dogs nos regalan canciones llenas de energía y fiereza, con melodías increíblemente adictivas y unos solos de guitarra que se encuentran entre lo mejor de la producción musical de la época.

Artículo aparecido originalmente en la web de La Colina 45

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