Johnny_Rotten_1

por Pep Gimenez

Los Sex Pistols nacieron para ponerlo todo patas arriba: se acabaron las mentiras, las falsas apariencias, y los días en que jóvenes sin futuro se arrodillaban ante el sistema…Por supuesto también se acabaron las alabanzas a Emerson, Like & Palmer, Pink Floyd y todo ese rock caducado que ya no atraía a nadie menor de 30 años…

Todo cambió ¿para mejor?…Bueno, no exactamente…El Punk le salvó la vida al rock y le insufló la energía necesaria para que la industria musical se aprovechara de ello, pero también fue el (pen)último movimiento cultural que provocó un terremoto en nuestra adormecida sociedad…

Y esto no hubiera sido posible sin las insolentes, descaradas e inteligentes palabras de John Lydon: El líder y principal compositor de los Sex Pistols y Public Image Ltd. siempre fue uno de los músicos más interesantes de su generación, en torno a la figura de Johnny Rotten se concentró toda la cólera e indignación que se respiraba en las calles de Reino Unido, algo que contribuyo a convertirlo en uno de los símbolos definitivos de la cultura pop británica…Aunque, al mismo tiempo, fue el artista capaz de sobrevivir a su propio personaje para (casi)crear lo que hoy conocemos como Post-Punk (sin el grupo que creo joyas como “This Is a Not Love Song” no existirían Erase Errata, Radio 4 o los primeros The Raptures)…

Aunque, también, es la vieja estrella de rock que no duda en salir en Reality Shows para insultar al personal o aparecer en anuncios de mantequilla.

Malpaso Editorial acaba de publicar en nuestro país “La ira es Energía. Memorias sin Censura” la segunda autobiografía de John Lydon después de “No Irish, No Blacks, No Dogs” (Acuarela Libros & Antonio Machado, 2007). La cuestión que surge ante esta noticia es si era necesario un nuevo libro donde el ex -Sex Pistols no relatase su vida…Y la respuesta es un rotundo sí: estamos ante un libro mucho más completo y divertido que su antecesor donde su (no muy fiable, subjetivo pero infinitamente ocurrente y sagaz) autor diluye sus memorias en miles de observaciones que podrían haber salido de la mente de un Oscar Wilde encerrado con los protagonistas de “The Young Ones”.

Repasa su infancia y adolescencia como si fuera un alumno aventajado Charles Dickens: con toda la lucidez (y arrogancia del mundo) habla sobre su familia, la meningitis que le afectó de pequeño, y por supuesto, sus primeros amores musicales: Slade, Rajmáninov o cualquier cosa de Rimski-Kórsakov, el Ska, Captain Beefheart, Alice Cooper, el Krautrock alemán, ¡Status Quo!, la valiente ambigüedad de David Bowie (respetado, según el autor, hasta por los hinchas del Arsenal) …Y por supuesto:

“Los Beatles: sí, de acuerdo, tienen un par de discos buenos, pero como mis padres me volvieron loco con sus primeros discos, cuando empezaron rollo Yunga Din y sus bongos, yo ya estaba más que harto. La gente que había a su alrededor resultaba presumida, con flores pintadas en la cara y gafas gigantes con cristales rosas. No hay palabras para describir semejante bobada.” (Extracto del libro “La Ira es Energía. Memorias sin Censura” de John Lydon)

John Lydon: el narrador del punk británico

Dentro de “La Ira es Energía”, destacan por su brillantez aquellos pasajes donde el propio John Lydon nos sumerge en la revolución musical que surgió a finales de los 70. Nuestro protagonista estuvo en el centro de la explosión punk: nos cuenta con entusiasmo el importante papel de la mujer en la escena (con grupos imprescindibles como The Slits o X-Ray Spex) o el sentimiento de unión y diversión que se pudo respirar en los primeros días del movimiento (los conciertos en el Roxy, el 100 Club Punk Festival, el Bromley Contingent donde estaban Siouxsie Sioux o Billy Idol).

Sin embargo no se corta a la hora de ajustar cuentas con un montón de gente: desde locutores de radio y la prensa sensacionalista hasta The Clash (a quienes acusa de pervertir la verdadera esencia del punk), pasando por sus excompañeros en Sex Pistols o Pil…Mención especial para Malcolm McLaren que, prácticamente, se convierte en el villano de la historia y en una de las principal causas, según el autor, del final del grupo que firmó “Never Mind The Bollocks” (Warner Bros. Records, 1977).

Y es que, mientras lees este libro, puedes estar, o no, de acuerdo con las opiniones del músico británico, pero la verdad… Los consigue exponer de una forma tan fascinante que capta, inmediatamente, tu atención y provoca una sana curiosidad por saber más sobre las increíbles hazañas del autor.

Porque, además, otra de las principales cualidades de esta autobiografía es que, nunca llegas a saber, exactamente, si el narrador que tienes delante es John Lydon “la persona” (abriendo su corazón y su mente), o John Lydon “el personaje” (creado para señalarte todas las inadmisibles injusticias que hay en este mundo)…Puede que en realidad sea ambas cosas: “La Ira es Energía” es una descarnada visión de lo que significa vivir en el rock, y, al mismo tiempo, acaba siendo el más irónico relato del absurdo mundo de la música.

Solo hay un momento donde sabemos, a ciencia cierta, que el autor de “God Save the Queen” se está mostrando tal como es, con sus virtudes y defectos: cuando recuerda a Sid Vicious. John Lydon consigue trazar un retrato conmovedor y lleno de afecto sobre su amigo; muy lejos del icono del punk rock que quedó grabado en nuestra memoria, se nos muestra al bajista de los Sex Pistols como un chaval ingenioso y lleno de sentido del humor, pero también confuso y perdido que no sabia como desenvolverse en la vida (lo que causó su caída en las redes de las drogas donde no pudo salir jamás).

Finalmente “La ira es Energía: Memorias sin Censura” es el último regalo del punk, una lección de cómo sentir la música y, sobretodo, de cómo sobrevivir a una vida llena de abusos y atropellos (pero también de momentos maravillosos). John Lydon nos dice en la introducción:  la ira y la rabia pueden no ser algo negativo sino la razón que te lleve a componer canciones o escribir un libro o hacer cualquier otra cosa creativa que mejore tu mundo y el de los demás….

La Ira es Energía…utilicémosla sabiamente.

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